
Si usted es de las personas que anda siempre con pastillas en el bolso porque siente acidez o reflujo todos los días, preste atención. Lo que muchas veces se justifica como un simple malestar por comer rápido, por el estrés o por abusar de comidas muy pesadas, en realidad podría estar alterando las células de su cuerpo de una forma silenciosa y peligrosa.
Lo que debe saber:
- Si las molestias en su estómago o en el pecho no desaparecen después de un mes, no es normal y necesita una revisión médica urgente.
- Sentir que la comida sólida (y luego los líquidos) “se le queda pegada” al tragar, es la principal señal de alarma de que algo obstruye su garganta.
- El exceso de gaseosas, bebidas energéticas y grasas lastima su esófago por dentro y puede enfermar sus células con los años.
El ácido que transforma sus células
En Costa Rica es muy común escuchar sobre el cáncer de estómago, pero rara vez se le presta atención a su vecino: el esófago. Este conducto es el tubo que conecta su boca con el estómago y sufre directamente los impactos de los hábitos diarios.
Para entender cómo se enferma este órgano, primero hay que aclarar dos conceptos clave de su digestión: el reflujo es el problema físico (cuando el contenido del estómago se devuelve hacia el esófago) y la acidez (o agrura) es el síntoma, ese ardor que siente la persona en el pecho cuando ocurre el reflujo.
Según explica el doctor Dionisio Flores, oncólogo del Centro de Cáncer y Hematología del Hospital Metropolitano, “en el cáncer de esófago hay dos tipos de células que son anormales en la mucosa”. Uno de los tumores más comunes es el adenocarcinoma, y sus raíces están muy ligadas al peso del paciente y a lo que consume.
El especialista precisó este tipo de cáncer aparece usualmente en “pacientes con obesidad que tienen esófago de barret o que tienen reflujo”.
¿Qué significa esto? Que cuando el reflujo es constante, irrita la parte baja de su esófago. Como explicó el médico, esa irritación continua hace que la mucosa se vaya transformando, cambiando células normales por anormales, lo que finalmente abre la puerta al cáncer.
Los detonantes diarios de la irritación
Llegar a desarrollar este tipo de cáncer no sucede de la noche a la mañana; es el resultado de años de afectar el sistema digestivo. Muchas veces, el problema radica en bebidas y alimentos que se consumen a diario sin pensar en sus consecuencias inflamatorias.
El médico es claro en señalar que existen detonantes muy específicos que aumentan esta acidez constante. Según detalla Flores, usted debe tener cuidado con:
- El abuso de café y cafeína.
- Las bebidas energéticas y carbonatadas (gaseosas): el especialista advierte que su consumo frecuente “produce irritación en el estómago y puede dar reflujo”.
- Las comidas muy grasosas: obligan a su estómago a trabajar más de la cuenta, lo que facilita que el ácido suba.
El síntoma que nunca debe ignorar
Debido a que problemas como la gastritis son tan comunes, muchas personas confunden los dolores y no saben cuándo preocuparse. El cáncer de estómago, por ejemplo, duele en la famosa “boca del estómago”, da náuseas y hace que el paciente se llene rápido comiendo muy poco.
Pero con el esófago la historia es diferente. El dolor se siente más en el centro del pecho (justo detrás del hueso esternón), y viene acompañado de un síntoma clave llamado disfagia.
“Si usted me dice, ¿cuál es el síntoma número uno en cáncer de esófago? Es la disfagia”, advierte el oncólogo.
Esto significa que si usted tiene problemas para tragar y siente que la comida no baja, lo mejor es consultar con un médico. Además, esto suele provocar mucha salivación, porque llega un punto donde ni los líquidos o la propia saliva logran pasar bien hacia el estómago.

La regla del mes
Entonces, ¿cuándo debe dejar de tomar antiácidos y buscar a un especialista? Flores menciona una regla clínica muy clara que recomienda aplicar para cuidar su salud.
“Cualquier síntoma gastrointestinal que persista por más de un mes amerita ser un estudio endoscópico, en este caso una gastroscopía”, enfatiza el médico.
Este examen es la única forma de ver por dentro si usted tiene una úlcera, una gastritis crónica o si hay lesiones graves porque el abuso de gaseosas, cafeína o grasas y le está pasando la factura.
Para protegerse, el oncólogo aconseja mantener un peso saludable y hacer cambios sencillos en su plato: limite las carnes rojas y los productos ultraprocesados. Cámbielos por carnes blancas como pollo, pescado y atún, y sume mucha fibra, frutas y verduras a su dieta.
El tiempo es vida
Flores detalla que, en una enfermedad localizada, la expectativa de vida a cinco años ronda el 50%. Pero si el tumor hace metástasis, esa posibilidad cae a apenas un 5% o 10%.
Por eso, hace un llamado a tomar medidas de prevención. Escuche a su cuerpo: si la acidez no lo deja en paz o siente dificultad al tragar, lo mejor es agendar una cita médica. Un chequeo a tiempo hace toda la diferencia entre un tratamiento o un diagnóstico irreversible.
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