Aunque el cáncer de mama se diagnostica con mayor frecuencia alrededor de los 60 años, los especialistas advierten un aumento de casos en mujeres jóvenes de 30 a 40 años. Por ello, identificar a tiempo cambios físicos en los senos es vital. Según Hermann Barquero, oncólogo del Hospital Metropolitano, el 70% de las pacientes consultan tras palparse un bulto, una señal que exige valoración médica inmediata sin importar su edad.
Lo que debe saber:
Cada vez más mujeres jóvenes, nacidas en la década de los 90, están enfrentando esta enfermedad.
Los principales cambios en los senos que toda mujer debe vigilar para detectar un posible cáncer de mama incluyen masas o bultos nuevos, hundimientos en la piel, ulceraciones, secreción inusual por el pezón y asimetría repentina. Ante cualquiera de estos síntomas, se debe buscar valoración médica inmediata a cualquier edad.
El autoexamen no es un método de prevención efectivo por sí solo; para cuando usted logra palpar una masa, la enfermedad ya puede llevar tiempo formándose, por lo que la mamografía es insustituible.
¿Por qué aparece el cáncer de mama?
El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres en Costa Rica, donde se diagnostican aproximadamente 1.500 casos al año. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no se sabe qué lo causó.
“Del 100% de gente con cáncer de mama, del 60% no sabemos por qué les da el cáncer”, explicó Barquero.
El 40% restante sí está vinculado a factores que se pueden identificar, según la Organización Mundial de la Salud (OMS):
10% tiene un origen estrictamente genético o hereditario.
30% responde a factores ambientales y de estilo de vida, como el fumado, el consumo de alcohol, el sedentarismo, la obesidad, las dietas altas en embutidos y carnes rojas, o la exposición a ciertos pesticidas y radiación.
Señales de alerta: ¿qué buscar frente al espejo?
A pesar de la importancia de la mamografía, la evidencia muestra que el 70% de las pacientes llegan al consultorio porque se encontraron una masa en el pecho. Si usted nota algo diferente, no espere a su próximo chequeo anual. Preste atención a estos cambios específicos:
Masas o “pelotitas”: Cualquier bulto nuevo en el seno, aunque no duela, que antes no estaba ahí.
Cambios en la piel: La aparición de un hundimiento, una especie de “camanance” en el seno, o zonas con enrojecimiento evidente.
Ulceraciones: Heridas o llagas en la piel de la mama que no sanan.
Secreción inusual: Salida de líquido por el pezón, especialmente si nota rastros de sangre.
Asimetría repentina: Que un seno cambie de tamaño o forma de manera drástica, viéndose muy distinto al otro.
Bultos en la axila: Muchas veces el primer síntoma se palpa debajo del brazo, debido a un ganglio inflamado.
"En América Latina y el Caribe, la proporción de mujeres afectadas por la enfermedad antes de los 50 años (31%) es mucho mayor que en América del Norte", advierte la OMS. (Canva/Canva)
¿La edad y la herencia cambian las reglas?
El riesgo aumenta después de los 60 años, pero hay un cambio que preocupa a los especialistas: un repunte en mujeres jóvenes de 30 a 40 años.
“Ha habido una sobreincidencia, o sea, una mayor incidencia en mujeres nacidas en la década de los 90”, detalla el experto.
Actualmente, estima que hasta un 20% de los casos corresponde a mujeres de 50 años o menos. Entre las posibles explicaciones se estudian factores como la obesidad, la alimentación y la exposición hormonal.
Por otro lado, si usted tiene familiares directos (madre, abuela, hermana) que pasaron por esto, el panorama cambia. Su médico podría recomendarle pruebas genéticas de sangre y empezar a hacer estudios de imagen desde los 40 años o incluso antes (10 años antes de la edad en que le dio a su familiar).
“Lo que funciona (para detectar la enfermedad) es la mamografía cada año o dos años”, explica el médico.
El objetivo del tamizaje o mamografía es encontrar anomalías cuando no hay síntomas visibles. Cuando esto ocurre, el cáncer es más fácil de curar y la mortalidad disminuye hasta en un 30%.
Esta prueba se debe hacer a partir de los 40 años y hasta los 70, con posibles ajustes según la condición de salud y el riesgo individual:
En mujeres de entre 40 y 50 años, el médico puede valorar si conviene complementar la mamografía con un ultrasonido.
En ciertos casos de mamas densas, también puede considerarse una resonancia magnética.
Si aparece una masa entre una mamografía y la siguiente, no debe esperar al próximo control: necesita una valoración médica.
Lo que está en sus manos hoy
“Usted no está obligada a diagnosticar el cáncer, los médicos sí. (...) El diagnóstico va a ser un examen clínico, eventualmente una biopsia que se hace con una aguja que dura 15 minutos, que es prácticamente indolora y nos permite saber si eso que usted se palpa, eso que usted se ve es bueno o es malo. Entonces en esta época, recurran a nosotros los médicos para que las diagnostiquemos”, advierte Barquero.
Para reducir sus probabilidades de enfrentar esta enfermedad, el médico recomienda seguir estos hábitos:
Mantenga un peso adecuado: “la obesidad, especialmente postmenopáusica, es un factor de riesgo muy importante para cáncer de mama”, afirma.
Evite el tabaco por completo y reduzca el consumo de alcohol a cero, ya que ninguna cantidad es segura.
Haga unos 45 minutos de ejercicio tres veces por semana.
Evite el sedentarismo, regule el estrés y trate de mantener una buena salud mental.
Limite los embutidos, las carnes ahumadas y el consumo excesivo de carnes rojas.
No falte a su mamografía cada dos años a partir de los 40.
Si nota algo extraño, consulte de inmediato con un especialista.
“La mejor recomendación siempre es la prevención”, concluyó Barquero.