
Durante años, el cine y la televisión han retratado el síndrome de Tourette (ST) como una condición en la que las personas insultan sin control. Pero esa imagen está lejos de la realidad. En la mayoría de los casos, este trastorno neurológico se manifiesta a través de tics motores y vocales involuntarios que pueden afectar la vida cotidiana de quienes lo sufren.
Jerry Castro, especialista en psiquiatría y neuropsiquiatría de la red de Clínica MediaSmart nos explica su origen, causas, síntomas y tratamiento.
Lo que debe saber:
1- Aparece generalmente en la infancia antes de los 18 años.
2- Requiere al menos dos tics motores y uno vocal para el diagnóstico.
3- Los síntomas deben presentarse durante más de un año.
“Se estima que los tics del síndrome de Tourett afectan aproximadamente al 1% de la población mundial”, señala el neuropsiquiatría.
El origen del síndrome está relacionado con una alteración en los circuitos cerebrales que regulan el movimiento. Estas redes incluyen estructuras profundas del cerebro, como los ganglios basales, que funcionan como un sistema de control para filtrar y regular las señales motoras.
Cuando este sistema no funciona adecuadamente, algunas señales motoras no se regulan de forma correcta y terminan expresándose como movimientos o sonidos involuntarios.
Según la Asociación de Tourette de América, el ST se caracteriza por la presencia de tics motores y tics vocales que ocurren repetidamente durante más de un año.
Castro explica las diferencias de la enfermedad.
Los tics motores incluyen parpadeos rápidos, muecas faciales o movimientos bruscos de la cabeza.
Mientras que los tics vocales, pueden ser gruñidos, carraspeos o repetición involuntaria de palabras.
Asegura que entre un 10% y 15% de las personas presentan coprolalia, el síntoma de insultos involuntarios que los medios han exagerado.

El especialista aclara que muchas personas con Tourette también conviven con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), lo que puede generar desafíos adicionales en la escuela, el trabajo y la vida social. El síndrome es más frecuente en niños que en niñas, con una proporción aproximada de cuatro a uno.
Aunque no existe una cura definitiva, el seguimiento médico y los tratamientos psicológicos o farmacológicos pueden controlar los síntomas. Factores como el estrés, la ansiedad y la falta de sueño pueden intensificar los tics, por lo que se recomienda promover entornos comprensivos y de apoyo.
“Comprender el Tourette es clave para romper mitos y reducir el estigma social que afecta la vida de muchas personas”, concluye Castro.
El síndrome de Tourette lleva el nombre del médico francés Georges Gilles de la Tourette, quien describió exitosamente la enfermedad en 1885. Más de un siglo después, sigue siendo un trastorno poco conocido, pero hoy la ciencia y la educación permiten acercarse a su realidad sin prejuicios ni exageraciones.
