
Las vacaciones pueden ser un descanso para la mente, pero un reto para la piel; esto porque, después del paseo, llega la factura: picazón, piel rígida y labios partidos no son casualidad, son señales de una barrera cutánea dañada.
De acuerdo con Laura Garzona, dermatóloga del Hospital Metropolitano, el cloro, la arena y el viento pueden generar un daño irreversible en la piel. Este es el órgano más grande del cuerpo y posee una barrera natural compuesta por lípidos (grasas), factores humectantes y otras sustancias que deben mantenerse en equilibrio para protegernos del ambiente.
Lo que debe saber:
1. La piel tiene memoria y los daños no siempre se ven de inmediato.
2. La exposición al cloro, la arena y el viento no solo incomoda: también puede generar lesiones, resequedad y problemas infecciosos.
3. La deshidratación constante puede agravar condiciones como dermatitis, eczema o rosácea.
“Los pacientes que tienen alguna condición previa, por ejemplo, dermatitis atópica o eczema, pueden incluso exacerbárselo, o sea, ya lo tiene, pero lo puede alborotar”, indicó Garzona.
La dermatóloga detalla que el cloro elimina la capa de grasa natural, favoreciendo la resequedad, y aunque suele depender de la concentración del mismo, al final este puede provocar picazón e inflamación intensa y daños severos a la piel.
La arena funciona como un exfoliante y, dependiendo del tiempo de exposición que tuvo la persona, el roce y la temperatura, puede provocar irritación, picazón e incluso pequeñas fisuras. Incluso en personas con condiciones previas como dermatitis atópica o eczema, el contacto prolongado puede desencadenar brotes.
El viento aumenta la pérdida de agua y favorece la deshidratación de la piel.
La combinación de estos factores, sumada a una mayor exposición corporal en playa o piscina, puede debilitar la barrera protectora y hacer que la piel “pase factura”.
Cloro, arena y viento: tres enemigos que hacen sufrir a su piel.
“Si estamos en un brote activo y se va a exponer al cloro, eso lo va a alborotar. Entonces, si tiene la enfermedad activa, puede evitar exponerse al máximo“, explicó la dermatóloga.
Cómo proteger la piel antes, durante y después de la playa
1- Beber suficiente agua durante el día para mantener la piel hidratada desde adentro.
2- Aplicar cremas humectantes adecuadas para tu tipo de piel, preferiblemente neutras y sin fragancia, varias veces al día.
3. Aplicar protector solar antes de salir de casa y no esperar a estar expuesto al sol.
4- Usar sombreros, gafas de sol y ropa ligera, pero que cubra la mayor parte posible del cuerpo.
5. Evitar la exposición directa en horas de mayor radiación.
“Muchas veces, las personas creen que quemarse es cuando ya se les hizo ampolla, o cuando ya duele. Solo el hecho de ponerse rojo, ya eso es una quemadura de primer grado”, mencionó la especialista.
Durante el 2025, en la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud (AMS), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomendó que las enfermedades de la piel sean una prioridad de salud pública.

Recomendaciones esenciales
La experta aclara que la prevención es clave para evitar que las vacaciones se conviertan en una pesadilla, ya que es la única forma de evitar consecuencias a largo plazo.
