
Por años, la hipertensión arterial fue vista como un problema exclusivo de adultos mayores, personas sedentarias o pacientes con malos hábitos alimenticios. Sin embargo, cada vez más jóvenes físicamente activos e incluso atletas de alto rendimiento están siendo diagnosticados con esta condición muchas veces sin presentar síntomas.
Andrés Garzona, especialista en cardiología preventiva del deporte y rehabilitación cardíaca del Hospital Metropolitano y quien forma parte de la red médica de MediSmart, asegura que uno de los principales problemas es que la mayoría de las personas desconoce que puede padecer la enfermedad aun llevando un estilo de vida aparentemente saludable.
“El síntoma más común del hipertenso es no sentir nada”, enfatizó.
Lo que debe saber:
- Es una enfermedad asintomática (no causa síntomas)
- La única forma de detectarla es tomarse la tensión arterial.
- Es una de las enfermedades mas frecuentes del mundo.
La hipertensión arterial es considerada una de las principales causas de muerte prematura en el mundo debido al daño progresivo que provoca en arterias y órganos vitales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la hipertensión como una elevación persistente de la presión arterial, con cifras iguales o mayores a 140/90 mmHg.
Garzón detalla que el problema es gradual pues las presiones dentro de los vasos sanguíneos aumentan poco a poco hasta comenzar a deteriorar estructuras como el corazón, el cerebro y los riñones, sin generar síntomas claros.
Por esa razón, muchos pacientes descubren la enfermedad cuando ya existe daño cardiovascular importante o después de sufrir eventos graves como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Según el especialista, incluso una reducción de apenas cinco milímetros de mercurio en la presión sistólica puede disminuir cerca de un 10% el riesgo de mortalidad cardiovascular.
Uno de los aspectos que más le preocupa al especialista es el aumento de diagnósticos de hipertensión arterial en población joven y deportistas.
En varios estudios recientes se muestra que aproximadamente un 18% de atletas entre los 9 y 35 años sometidos a evaluaciones médicas presentaban criterios de hipertensión arterial.
El problema, señala Garzona, es que tanto pacientes como médicos pueden minimizar las señales debido al perfil físico del deportista.
“Muchas veces pensamos que una persona joven, atlética y saludable no puede tener hipertensión y eso retrasa el diagnóstico”, afirma.
El cardiólogo relató el caso de un deportista de más de 50 años dedicado al trail running que mantenía un excelente rendimiento físico. Aunque en pruebas previas ya mostraba respuestas hipertensivas elevadas y presión alta en reposo, nunca le dio importancia al tema. Tiempo después sufrió un infarto durante un esfuerzo intenso.
Hoy continúa realizando actividad física, pero bajo tratamiento y con control estricto de su presión arterial.
“El problema no es tener hipertensión; el problema es tenerla sin control”, recalcó el especialista.

La genética también juega un papel clave
Aunque factores como el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo y la alimentación ultraprocesada siguen siendo determinantes, la genética ocupa un lugar cada vez más relevante en el abordaje moderno de la hipertensión.
Garzona explica que existen alteraciones hormonales específicas capaces de elevar persistentemente la presión arterial, incluso en personas con estilos de vida saludables.
Uno de esos casos es el hiperaldosteronismo, un trastorno relacionado con una producción excesiva de aldosterona por parte de las glándulas suprarrenales.
Esta condición puede estar presente en uno de cada diez pacientes hipertensos y hasta en uno de cada tres pacientes con hipertensión resistente.
“Vemos muchos pacientes jóvenes que tienen esto y antes no podíamos detectarlo fácilmente. Hoy existen pruebas específicas y algoritmos diagnósticos que permiten identificarlo”, explicó el médico.
A diferencia de otras condiciones médicas que generan dolor o síntomas tempranos, la hipertensión requiere búsqueda activa.
“Una paciente joven no podía creer que tuviera hipertensión porque históricamente había tenido presión baja. Tras estudios especializados, se confirmó un hiperaldosteronismo como causa del problema”, recordó Garzona.
Para el especialista, el gran desafío sigue siendo la prevención y el diagnóstico oportuno. Por eso debe tomar en cuenta que debe medir regularmente la presión arterial, especialmente cuando existen antecedentes familiares, cambios progresivos en los valores o factores de riesgo asociados.
“Ser atleta no hace inmune a nadie. El ejercicio es una de las mejores herramientas preventivas, pero eso no elimina completamente el riesgo, especialmente cuando existe carga genética”, concluyó el experto.
La hipertensión arterial continúa siendo una enfermedad silenciosa, pero controlable. Y en palabras del especialista, el verdadero peligro no está en recibir el diagnóstico, sino en ignorarlo.
