
En los primeros meses de vida, un examen físico puede revelar algo que los padres quizá no habían notado: uno de los testículos del bebé que no está en la bolsa escrotal. Esto ocurre por criptorquidia, una condición en la que el testículo puede quedar en la ingle o incluso dentro del abdomen.
Joaquín Acuña, director médico de PediaClinic, explica que se trata de una alteración en el descenso normal del testículo, que puede afectar a uno o a ambos lados y que requiere valoración temprana para determinar el seguimiento necesario.
Lo que debe saber:
- Si el testículo no está en la bolsa escrotal, el pediatra puede detectar el problema durante el examen físico del bebé.
- Cuando se confirma la criptorquidia, el niño debe ser valorado por un cirujano para definir el seguimiento y si necesita cirugía.
- La cirugía, cuando está indicada, se recomienda idealmente entre los 6 y 12 meses de edad.
¿Por qué ocurre la criptorquidia?
La criptorquidia, también conocida como testículo no descendido, significa que uno o ambos testículos no llegaron a la bolsa escrotal.
“La criptorquidia es una ausencia del descenso del testículo en la bolsa escrotal”, explica Acuña.
Los testículos se forman durante el desarrollo del bebé en una zona del abdomen y, normalmente, descienden hacia el escroto antes del nacimiento. Ese recorrido pasa por el canal inguinal, ubicado en la zona de la ingle.
Cuando el descenso no ocurre de manera adecuada, el testículo puede quedar en ese canal o permanecer dentro del abdomen.
La revisión del bebé es el primer paso
La detección suele hacerse durante los controles del recién nacido y de los primeros meses de vida. El médico revisa, entre otros aspectos, que ambos testículos estén presentes en la bolsa escrotal. Por eso, Acuña insiste en la importancia de no saltarse esos controles.
“Es muy importante siempre llevar al recién nacido al control de niños para que durante su examen físico sea valorado”, señala.
Si se identifica una criptorquidia, el niño debe ser valorado por un cirujano. En algunos casos se puede solicitar un ultrasonido para documentar dónde se encuentra el testículo.
Sin embargo, lo importante no es quedarse únicamente con el estudio, sino definir el seguimiento y el tratamiento que corresponda.

¿Cuándo se debe operar?
La recomendación, señala Acuña, es que, cuando se necesita una cirugía para descender el testículo, esta se haga idealmente entre los 6 y los 12 meses de edad, para proteger la función y el desarrollo del testículo y reducir posibles complicaciones posteriores.
“Lo importante de resolver la criptorquidia en la infancia temprana es evitar complicaciones en la adultez. Hay que detectarlo antes del año para poder salvar, por decirlo de una forma, ese testículo, poder descenderlo y que el niño pueda tener un desarrollo a nivel genital adecuado”, afirma el especialista.
¿Qué puede pasar si no se corrige a tiempo?
Acuña explica que entre las consecuencias que pueden presentarse en la adultez están:
- Problemas relacionados con la fertilidad.
- Un mayor riesgo de malignidad testicular (cáncer de testículo).
¿Hay bebés con mayor riesgo?
La causa de la criptorquidia no siempre está clara. Mayo Clinic señala que pueden intervenir varios factores relacionados con el desarrollo del bebé.
Entre los factores asociados están el nacimiento prematuro y el bajo peso al nacer. También se han identificado antecedentes familiares de testículo no descendido y algunas condiciones de salud del bebé.
Durante el embarazo, la diabetes materna, el consumo de alcohol, fumar o estar expuesta al humo del tabaco y la exposición a ciertos pesticidas también pueden aumentar el riesgo.
Por eso, el examen físico del recién nacido y los controles posteriores permiten comprobar que ambos testículos estén donde corresponde y detectar cualquier cambio.
24 cirugías gratuitas
La atención de niños con criptorquidia forma parte de la segunda jornada en Costa Rica del programa internacional Mercy Outreach Surgical Team (MOST), impulsado por Grupo Montecristo, que se desarrolla del 27 al 30 de agosto. En esta edición están previstas 164 cirugías pediátricas gratuitas: 140 por estrabismo y 24 por criptorquidia.
La primera jornada, en 2025, permitió que 160 niñas, niños y adolescentes fueran operados de estrabismo. En esta nueva edición también se da seguimiento a algunos de esos pacientes para conocer cómo han evolucionado después de la cirugía.
“Estas jornadas representan mucho más que una cirugía. Cada procedimiento significa una oportunidad para mejorar la calidad de vida de un niño, fortalecer su desarrollo y brindar tranquilidad a sus familias. La medicina tiene el poder de transformar vidas cuando se pone al servicio de quienes más lo necesitan”, destacó Acuña.
