
Cada mañana, miles de estudiantes de nuestro país salen rumbo a clases sin pensar que, desde ese momento, su piel comienza una exposición diaria al sol. El trayecto al centro educativo, los recreos y las clases al aire libre suman minutos que, con el tiempo, se convierten en horas acumuladas de radiación ultravioleta (UV).
Para Laura Garzona, dermatóloga del Hospital Metropolitano, los padres o tutores de menores pueden evitar que la piel de estos sufra las consecuencias de exponerse al sol por tantas horas. En especial porque el clima de Costa Rica favorece estas condiciones.
Lo que debe saber:
1. El enrojecimiento ya es una señal de quemadura de primer grado.
2. Las quemaduras repetidas en la niñez dejan huella a largo plazo.
3. El daño solar siempre será acumulativo.
“Es vital conocer que no todos tienen el mismo tipo de piel y los cuidados deben ser personalizados para poder protegerse”, recalcó Garzona.
La especialista enfatiza que la exposición solar diaria a la que están sometidos niños y adolescentes muchas veces pasa desapercibida. El fomentarse en los centros educativos el juego al aire libre también implica una exposición solar constante durante la jornada escolar de los menores.
“Es fácil identificar cuando un menor estuvo por mucho rato expuesto al sol porque la piel se va a poner rojita, principalmente la cara, el cuello y las orejas”, puntualizó la dermatóloga.

Para la experta, el problema no es solo la exposición puntual a los UV, sino la repetición constante.
“El borde de manga de la camisa se les marca después de muchas horas al sol; ellos pasan jugando y lo que menos les preocupa es ponerse o retocarse el bloqueador“, explicó Garzona.
Según la dermatóloga, a lo largo de la vida las personas reciben la mayor cantidad de rayos UV antes de los 18 años, ya que después de esa edad son más conscientes de las rutinas de cuidado de la piel.
Los niños y adolescentes presentan una mayor susceptibilidad a los efectos nocivos de la radiación UV debido a las características propias de su piel.
Cómo proteger a los menores de los impactos de rayos UV
1. Usar protector solar todos los días.
2. Aplicar nuevamente después del recreo largo o clases de educación física.
3. Generar el hábito desde pequeños.
De cara al curso lectivo, el Ministerio de Educación Pública (MEP) presentó la lista de útiles sugerida para primaria, que abarca desde primero hasta sexto grado. Además, advirtió que en las asignaturas que incluyan actividades fuera del aula, se aconseja el uso de bloqueador solar acorde con las características de la piel de cada estudiante.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) detalla que todas las personas necesitan exponerse en cierto grado a los rayos ultravioleta, en particular para fabricar vitamina D, pero debe realizarse en las horas donde el sol sea menos intenso.
Recomendaciones esenciales
Garzona advierte que la prevención es potencia para que los menores tengan una piel más sana y la responsabilidad debe ser de los padres; ellos deben supervisar la aplicación del bloqueador solar en los más pequeños y enseñarles a hacerlo correctamente.
