
Jugarse la vida para cruzar entre buses, vagonetas, carros y motos, es la lucha diaria de cientos de vecinos de barrio Los Ángeles, en Santa Ana, situado a la par de la carretera a Caldera.
La llegada de la nueva vía convirtió la simple calle, que une a ese barrio con Piedades de Santa Ana, en una pista de carros “chocones”. Allí manda la ley del más rápido, en una zona donde transitan 12.000 vehículos por día.
También sufren los habitantes del caserío La Promesa, Brasil de Mora, Vistas del Cañón y Calle Santa Lucía.
La lucha que emprendieron contra la instalación de las casetas de peaje, en la ruta 27, va más allá de pagar ¢150.
“La molestia es más que pagar ¢150, es la vida de uno la que pone en juego cada vez que cruza; eso no lo entiende la gente que nos grita que paguemos, que ¢150 no es nada”, manifestó José Genaro Anchía, quien se traslada en silla de ruedas. Él sufre una lesión en la columna vertebral.
Ausencia de semáforos, pasos peatonales, demarcación de la carretera y vías alternas, son las preocupaciones de fondo de estos pobladores.
Ante esas carencias, los conductores deben realizar a la brava giros indebidos. Incluso, choferes de autos y de autobuses de la zona no tienen permitido doblar en el sentido a San José, pese a que es una necesidad.
“No puede ser posible que hasta accidentes se han presentado en ese cruce; nadie sabe para dónde virar, y las autoridades dan prioridad a la concesionaria”, dijo Willian Villalobos, vecino de barrio Los Ángeles.
Por su parte, Diego Herrera, director
Incluso, adelantó que tramita asignar ocho oficiales al área de Santa Ana, Escazú y Puriscal, dos de los cuales vigilarían la zona de conflicto cercana a las casetas de peaje en Piedades de Santa Ana.
“Tenemos que poner oficiales precisamente para ayudar a la comunidad, pero tenemos que multiplicar esfuerzos, la intención es ayudar”, declaró Herrera.
Además, la colocación de las casetas de peaje en ese punto partió el paso de los vecinos hacia el centro de salud de la Caja Costarricense de Seguro Social en Piedades de Santa Ana; también hacia los centros educativos y zonas comerciales.
“La apertura del peaje de Ciudad Colón no ha generado ninguna molestia a la circulación en la zona, salvo las generadas por las propias protestas”, indicó la empresa por medio de un correo electrónico.
Los vecinos emprendieron desde octubre una lucha en el Tribunal Contencioso Administrativo; no obstante, este negó la medida cautelar de detener el peaje.
Ahora preparan una demanda de fondo contra el cobro.