
El tamizaje ocular salvó a 85 bebés recién nacidos de quedar totalmente ciegos.
Pruebas relativamente sencillas de practicar en los bebés con solo aplicar un poco de cuidadosa observación, salvó a estos niños de perder la vista a causa de cataratas, tumores o glaucoma.
El programa de tamizaje que funciona en el servicio de oftalmología del Hospital Nacional de Niños, permitió detectar tempranamente problemas que, a la larga, habrían hecho que estos menores perdieran la vista.
La jefe de ese servicio es Mariana Vargas. Según contó la especialista, el programa de tamizaje ocular funciona en este hospital desde hace tres años.
El principal resultado es que en ese lapso se eliminaron los casos de ceguera provocada por la retinopatía del prematuro.
Este es un problema que aparece en los chiquitos nacidos antes de tiempo, con un peso menor a los 1.500 gramos.
Lo que ocasiona la retinopatía es un crecimiento anormal de los vasos sanguíneos de la retina del niño.
Esta es una parte muy importante del ojo porque es donde se forman las imágenes que se mandan al cerebro.
Pruebas. La doctora Vargas elaboró la hoja de tamizaje que utilizan médicos generales y especialistas en todo el país.
Según dijo la especialista, hasta los papás podrían realizar algunas de estas observaciones en casa en sus hijos pequeños.
Por ejemplo, se recomienda tomarles una foto con flash en un ambiente nocturno.
Si el niño queda en la fotografía con las pupilas de color blanco, los papás deben llevarlo de inmediato al médico pues esto puede ser una señal de problemas graves, como, por ejemplo, un retinoblastoma (tumor maligno del ojo).
Conocida con el nombre de “reflejo rojo”, esta prueba es fácil de hacer y puede colaborar con los médicos en la detección de casos de riesgo.
Es fundamental, también, que se tenga muy en cuenta la historia familiar, pues si hay antecedentes de glaucoma, cataratas o retinoblastomas, el niño debe ser llevado adonde un especialista.
Vargas asegura que el servicio le da prioridad a los casos que vengan referidos de otros hospitales o cuyos padres hayan realizado algunas pruebas que revelen síntomas de riesgo.
Un buen momento para hacer estas pruebas es a los tres meses de edad del niño.
Según los registros del servicio de oftalmología del Hospital Nacional de Niños, del 2006 al 2008 por allí han pasado 1.279 pequeños pacientes.
El costo de esa prueba no supera los $2, más el valor de la consulta con un especialista en ojos, la cual, en el caso de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), no sobrepasa los ¢20.000.
El tratamiento que normalmente se le da a los niños que llegan con alguno de estos problemas es con láser.
Planes. Actualmente, el servicio está haciendo gestiones para comprar un nuevo aparato, capaz de realizar por sí solo todo el tamizaje visual.
Se llama Plusoptix-S08, y es un escaneador de selección visual. Su costo es de $13.000, para lo cual el servicio está buscando fondos.
“Lo que más nos interesa es evitar la ceguera para prevenir una discapacidad con un enorme costo social”, mencionó Vargas.
Según la especialista, el 40% de la ceguera infantil es tratable.
La incidencia de esta discapacidad en el país es de 600 por cada millón de habitantes. Es decir, unas 2.400 personas en todo el territorio nacional.
