Desde que el Liceo de Rincón Grande de Pavas, San José, ingresó al programa El Cole en Nuestras Manos, hace tres años, las riñas casi desaparecieron y la deserción se desplomó.
Tras las vacaciones de medio período de este año, unos 25 muchachos no regresaron a los salones de clases, pero antes esa cifra alcanzaba los 200, aseguró el orientador Alejandro Murillo.
“Hemos visto una disminución de la violencia. Hace cuatro años, todas las semanas había una situación de violencia, pero este año solo se han registrado cinco casos”, resaltó Murillo.
El cambio incluso hizo que el nombre de este colegio desapareciera de los medios de comunicación.
La fórmula aplicada fue incorporar actividades deportivas, culturales y ambientales entre la jornada lectiva. Incluso, en ocasiones se destinan varias lecciones a realizar los eventos.
Además, se incluye a los alumnos en la toma de decisiones como, por ejemplo, la definición del reglamento del uniforme.
Las jornadas de futbol sala, videojuegos y bailes son parte del menú que ofrece este colegio, donde estudian 1.200 alumnos.
“Cuando entré a sétimo, consumían drogas en los baños y, adémás, me robaron el bulto.
“Ahora le dan oportunidad al alumno para que opine y los profesores nos escuchan. Ya no hay robos y, si un estudiante se ausenta, el docente tiene interés de averiguar la razón”, afirmó.
Jael Campos, de 14 años y alumna de noveno, señaló que también llevan a cabo un proyecto para proteger el ambiente. “Nos donaron árboles y los sembramos, y queremos poner un alto a la contaminación”, indicó.
Como parte del proyecto, los estudiantes planean sembrar árboles en la comunidad.