Aguirre. Sin que aún esté concluido el plan regulador, ya hay muchas ilusiones en torno al desarrollo constructivo que se asoma para playa Matapalo, zona intermedia entre el Pacífico sur y central.
José Briceño, dirigente comunal y regidor del Concejo Municipal de Aguirre, explicó que el boom por las construcciones ya se percibe en las numerosas solicitudes de uso de suelo que ha recibido el Ayuntamiento, sin precisar cifra.
Comerciantes de la zona afirman incluso que hay tres grandes cadenas hoteleras que ya compraron lotes en sectores cercanos a Matapalo, a la espera de que se apruebe finalmente la propuesta de ordenamiento territorial.
Esto ocurre porque el plan regulador Matapalo-Barú está entrando en su etapa final, con las visitas de funcionarios de Instituto de Vivienda y Urbanismo (INVU).
También deben emitir criterio el Instituto Costarricense de Turismo (ICT), la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena), la Contraloría General de la República y el propio municipio.
La mayor parte de de vecinos está contenta pues creen que el plan regulador será positivo al permitir a los ciudadanos construir en los alrededores de la zona marítimo-terrestre y optar por concesiones en esta para desarrollar proyectos turísticos.
“Eso nos ayuda a llevar más desarrollo a la comunidad, porque lo que no queremos es un pueblo muerto”, expresó Kéiner Alfaro, propietario de un supermercado.
Josué Salas, abogado municipal, explicó que el proyecto para ordenar esta área comenzó hace seis años, cuando el gobierno local retiró concesiones porque no tenían los requisitos.
Con el plan regulador se controlará, por ejemplo, el tamaño de las futuras concesiones.
“Hay 5 kilómetros lineales de playa, la asignación de las concesiones depende del tamaño de los lotes y el uso que se les va a dar, según lo que establece la ley: turismo, uso hotelero, turístico recreativo, uso agropecuario, industrial o minero”, comentó.
Por su parte, Víctor Acuña, del departamento de Zona Marítimo- Terrestre explicó que aún no tienen cálculos del aumento en los ingresos municipales; no obstante, reconoció que hay mucho interés en lograr recursos frescos.
“Se tasan (los terrenos) sobre el valor de la propiedad, igual dependiendo del uso. Estos impuestos irían desde el 2% al 5% al año sobre el valor de la propiedad”, añadió.
Llamado ambiental Con los sueños de nuevos proyectos y mayor afluencia turística, también viene una advertencia por el posible daño ambiental que un desarrollo inmobiliario ocasione si las cosas no se hacen de manera ordenada.
Así lo manifestó Roberto Solano, biólogo de la Asociación de Voluntarios para las Áreas de Conservación (ASVO).
Según él, el perjuicio que causen las nuevas construcciones podría ser grande si no se toman en cuenta factores ambientales. Por ejemplo, explicó, Matapalo es una playa a donde llegan las tortugas, y los ruidos y las luces pueden afectar los ciclos de anidación, como ocurrió en la vecina Quepos.