
La mayor amenaza de fuerza sísmica del país no está en Nicoya, Guanacaste, sino en una parte del cantón de Corredores, así como en los municipios de Aguirre y Garabito, todos de Puntarenas.
Esto no significa que los nicoyanos puedan estar tranquilos, pues su territorio es el que posee el segundo mayor riesgo, junto a cantones de Alajuela, San José y Pérez Zeledón, entre otros.
En cambio, un sismo que ocurra en el sector más al norte de San Carlos (Alajuela), Sarapiquí (Heredia) y Limón no alcanzará tanta potencia.
Así se desprende de un mapa incluido en el libro
Dicho material fue elaborado con estudios de la Red Sismológica Nacional y sus homólogas centroamericanas, explicó el geólogo de la Red, Wilfredo Rojas.
El mapa plasma la fuerza máxima estimada que podría tener un movimiento telúrico que ocurra en una determinada zona del país en los próximos 500 años, explicó Rojas.
“No es una predicción, no se sabe si ocurrirá o cuándo, sino que es la fuerza sísmica máxima que podría sacudir una zona”, apuntó el geólogo.
Para ello, la Red tomó en cuenta los tipos de terrenos, profundidades y otros elementos.
Esta información es útil para que el país tome las previsiones de seguridad necesarias, por ejemplo, cuando se construyen viviendas, oficinas o comercios.
Incluso, en agosto del 2009 el Ovsicori recomendó acelerar las acciones preventivas y preparar a la población ante la posibilidad de que la falla de Nicoya produzca un movimiento telúrico de 7,9 grados en la escala Richter.
Sin embargo, en esa oportunidad la Red recordó que mientras se esperaba el movimiento telúrico de Nicoya, hubo otros terremotos como el de Burica (en el 2002), Damas (noviembre del 2004) y Cinchona (enero 2009).
El pasado 26 de mayo, a las 6:46 a. m., hubo un fuerte temblor de 5,6 grados en la escala Richter frente a las costas de Sámara, en Nicoya, que rompió 60 años de quietud ahí. No causó daños.