Saprissista hasta los huesos. Un fiebre. De esos morados que van a animar al equipo desde la gradería de la “cueva del monstruo” en San Juan de Tibás, San José.
De pronto se ve solo, siguiendo el juego frente a la pantalla de una computadora. Sin amigos. Sin gritos. Sin pitoretas. Sin el ruido ensordecedor de la Ultra morada.
“A mi esposa no le gusta el futbol. Y la bebé está muy pequeñita. Entonces, ¿con quién voy a comentar yo un partido? ¡Es como estar en el estadio solo!”, comentó.
Así explicó el embajador tico en Pekín, China, Marco Vinicio Ruiz Gutiérrez, por qué ahora vive el futbol y recrea las visitas al estadio desde su cuenta en Twitter, la que ya suma más de 5.000 seguidores.
Ahí comenta el partido y participa de apasionadas discusiones tal y como lo haría en la gradería. Cuando la Liga Deportiva Alajuelense fue eliminada, recordó, redactó tuits diciendo que en Alajuela se había ido la luz y el Internet, pues los manudos no aparecían por ningún lado.
“El futbol es de pasiones, los saprissistas me siguen y los alajuelenses me odian”, dijo.
El balompié es tema recurrente y polémico entre los 50
Sin embargo, ese no es el único tema. También opina de asuntos de Gobierno, de la prensa y del quehacer nacional.
Polemiza. Discute. Vacila. A veces en un tono atrevido, como si se olvidara de su investidura, como cuando le llamó “corta cabezas” a los periodistas de
De política no habla porque tiene prohibición, aunque reconoce que le encantaría hacerlo.
Mediante su cuenta, también transmite información de su labor como embajador, de la vida y la cultura China, o simplemente narra trivialidades de su quehacer diario como “llueve fuerte en Pekín”.
Destacado en la embajada asiática desde hace dos años, esa red social le permite mantenerse conectado y enterado de Costa Rica a pesar de los 14.072 kilómetros de distancia entre Pekín y San José.
Es también la forma de mantener contacto con sus amigos, algo de lo que más extraña y califica de insustituible de su tierra natal. Sin hablar chino, el reto de cultivar nuevas amistades en el país más poblado del mundo, no es sencillo.
A partir de ahí, surgió una especie de encanto por la herramienta, a la cual accede a cualquier hora y desde cualquier lugar donde esté. Para ello siempre anda tecnológicamente “armado” con un teléfono celular 3G, su Ipad y la computadora, todo con conexión a Internet.
Aunque también tiene cuenta en Facebook, es de menor uso.
Desde su llegada a la potencia asiática, adquirió la conexión remota a una red en el extrajero (VPN). Esta es la única forma de acceder a sitios independientes como Facebook o Twitter, cuyo uso restringe el Gobierno chino para obligar a sus ciudadanos a utilizar redes sociales locales con el debido filtro del régimen.
Con todo este despliegue tecnológico y de conectividad a mano, más unos cuantos “trucos” de “tuitero” de carrera,
Durante la visita de la presidenta Laura Chinchilla a China, en agosto, el embajador atendió todas las obligaciones y detalles de la gira, pero sin dejar de “tuitear”.
Narró, paso a paso, la visita oficial desde el mismo instante en que el avión que llevaba a la mandataria se aproximaba al aeropuerto en Shanghái, donde la recibió. Sus manos parecían casi adheridas a su celular o su Ipad.
En almuerzos con empresarios, en reuniones con gobiernos locales, en aeropuertos, en el lobby de los hoteles, en la Gran Muralla China, en la Ciudad Prohibida...Ruiz no dejó de escribir y mandar fotos.
Con tal presencia en las redes una pregunta resulta inevitable:
Lo primero, respondió , es que la tecnología y las redes sociales están integradas a su estilo de vida.
“A mí no me toma más de un minuto enviar un tuit”, aseguró. Según dijo, también aprovecha los tiempos muertos como cuando va en carro o espera por una reunión.
Además, tiene algunos “secretos” para mantener su presencia, sobre todo en Twitter.
“Hay aplicaciones en las cuales uno programa la hora en que sube un tuit. Incluso puede programarlos para que se publiquen en las horas pico del horario de Costa Rica. Yo puedo pasar todo el día poniendo lo que se me ocurra y ellos lo administran para que se publique en cierto momento”, explicó.
“Sí, y he recibido quejas de algunas personas y se las acepté”, dijo.
Según él, días atrás alguien “de forma muy decente”, criticó el uso de vocabulario que no consideraba apropiado para un embajador.
“Bueno, depende, le dije, es muy tico lo que estoy diciendo, no es una mala palabra”, añadió el diplomático, quien admitió que ha tenido que disculparse alguna vez.