
Los diputados apuraron inesperadamente ayer la discusión de un proyecto para perdonar deudas por ¢8.000 millones a miles de pequeños y medianos agricultores.
De esa suma, ¢3.000 millones corresponde al 20% de las cuentas que mantenían 7.042 campesinos con el desaparecido Fideicomiso Agropecuario (Fidagro).
Los ¢5.000 millones restantes provienen de las deudas contraídas con el Fondo de Reconversión Productiva, también extinto.
Ambos fideicomisos se crearon para prestar en condiciones beneficiosas a los agricultores, aunque una reciente auditoría externa avalada por la Contraloría General de la República determinó que se dirigieron más a inversiones que a proveer créditos.
Los dos fondos pasaron a formar parte del Sistema de Banca para el Desarrollo, administrado por Bancrédito. Precisamente, una de las justificaciones que esbozaron varios diputados para defender el plan es que administrar esa cartera es más cara que las posibilidades de recuperación.
Dos partes. Esta, en realidad, es una historia en dos capítulos. El primero se escribió en abril de 2008 cuando los legisladores aprobaron la condonación del 80% de las cuentas pendientes con Fidagro, estimadas en ¢20.000 millones.
Aquella fue una moción del diputado socialcristiano Jorge Eduardo Sánchez dentro del proyecto que creó el Sistema de Banca para el Desarrollo. Su intención era perdonar la totalidad de la deuda, pero no encontró acogida para ir más allá del 80%.
Cinco meses más tarde, los 25 miembros de la fracción del Partido Liberación Nacional plantearon la iniciativa para completar la condonación.
“Este proyecto no es porque se acercan las elecciones, sino es una acción de apoyo a los agricultores a lo ancho del país ”, dijo Jorge Méndez, jefe de la fracción verdiblanca.
Tras su presentación, el plan consiguió apoyo unánime en la Comisión de Asuntos Agropecuarios y fue remitido a una Comisión Plena para aligerar su trámite.
No obstante, el miércoles varios legisladores se percataron que el proyecto no era delegable y su discusión debía regresar al plenario.
Por disposiciones del Reglamento Legislativo ingresó al primer lugar de la agenda de plenario. Ayer, la iniciativa entraba a su primer día para presentación de mociones, pero para sorpresa de los mismos diputados había ambiente para votarlo de una vez.
Los únicos intentos por plantearle reformas vinieron del legislador Bienvenido Venegas, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), quien pretendió ampliar el beneficio a las deudas del sector pesquero.
Rápidamente, otros diputados le advirtieron de que no había relación entre los temas.
También corrieron rumores de mociones del Movimiento Libertario, pero nunca llegaron.
De esta forma, los discursos avanzaron animados por una barra del público repleta, pero el tiempo no alcanzó para votarlo.
