Texto original publicado por La Nación el 13 de agosto de 1971.
El Ferrocarril Eléctrico al Pacífico denunció ayer que existe una campaña promovida por agentes aduanales nicaragüenses en el comercio costarricense para que no se importe mercadería japonesa por Puntarenas, sino por el puerto de Corinto.
El encargado de relaciones públicas del Ferrocarril, don Juan Bautista Vargas, apuntó que los interesados de Nicaragua aseguran a nuestros importadores que el flete vía Corinto es más barato.
Lo más serio, dijo el señor Vargas, es la afirmación que les hace de que los barcos japoneses no volverán a atracar en Puntarenas.
Tanto la institución como los agentes aduanales y representantes de compañías navieras, suponen que posiblemente los mismos interesados han comenzado una campaña en ese mercado oriental para asegurar que los barcos no pueden llegar a nuestro principal puerto del Pacífico, con el propósito de ganar fletes hacia Corinto.
En otras noticias:
Pandilleros asaltaron agencia de licores en Ciudad Quesada
Cuatro hampones que viajaban a bordo de un vehículo rural asaltaron anteayer a las ocho de la noche la agencia de licores de Ciudad Quesada, que regenta el señor José Joaquín Quesada Bustamante.
El local fue violentado. Los ladrones subieron la caja de caudales, que pesa 300 libras, al vehículo, la colocaron sobre un colchón y escaparon. Contenía documentos valorados en 10 mil colones.
Los hampones fueron capturados en El Cacao de Alajuela a media noche por el capitán Walter Campos Peraza y por el detective Edwin Jiménez Pérez, mediante un plan combinado de patrullas y detectives.
No volverán a cobrar por bendecir ni casar
Cuernavaca. Trece sacerdotes firmaron una declaración en que se comprometen a no aceptar dinero alguno para dar los sacramentos de la Iglesia u oficiar en servicios religiosos.
Explicaron que resolvieron tomar la decisión al margen de la jerarquía de la Iglesia Católica. Es su propósito desarrollar “un nuevo tipo de sacerdocio que no depende fundamentalmente en su economía de los servicios del ministerio”.
Denunciaron por otra parte a sus colegas que cobran por todo servicio que prestan y hasta descienden tan bajo como regatear el precio de una bendición, cual si se tratara de un artículo comercial.
