Rafael Pacheco. 26 febrero
Con la tracional misa de Miércoles de Ceniza, en la que los fieles católicos son signados con una cruz en la frente, la Iglesia católica dio inicio a la Cuaresma. La celebración en la catedral metropolitana fue presidida por el arzobispo José Rafael Quirós. Foto: Rafael Pacheco
Con la tracional misa de Miércoles de Ceniza, en la que los fieles católicos son signados con una cruz en la frente, la Iglesia católica dio inicio a la Cuaresma. La celebración en la catedral metropolitana fue presidida por el arzobispo José Rafael Quirós. Foto: Rafael Pacheco

Una oportunidad para hacer oración y caridad, para acercarse a Dios y sentirse digno de su misericordia. Esas son las palabras con las que Ana Yendry Morales describió el inicio de la Cuaresma, cuando recién salía de la misa en la catedral metropolitana, la mañana de este miércoles, con una cruz de ceniza en la frente.

"En nuestra familia, durante la Cuaresma, además hacemos oración, rezamos el santo rosario, asistimos a misa y procuramos hacer caridad. A nuestros hijos también les inculcamos tener siempre la mirada en el Señor para sentirnos dignos de su misericordia”, expresó la fiel católica, vecina de Pavas, quien acudió con su esposo, Pablo Cardozo.

Con el ritual de la imposición de la cruz de ceniza —que recuerda a los cristianos que de polvo fueron hechos y en polvo se convertirán—comenzaron los 40 días preparatorios para la Pascua de Resurrección. Este tiempo también es recordatorio de los 40 días que Jesús se retiró al desierto.

“Todos los años vengo a misa tempranito para que me pongan la cruz de ceniza. Tengo esa devoción, es una tradición que nos enseñaron nuestros padres; ellos nos traían y entonces nosotros seguimos la tradición. Yo me confieso y asisto a todos los actos, no acostumbro salir a pasear por estos días porque prefiero estar cerca de la iglesia, tener presente a Dios", contó Laura Mora.

La josefina llamó la atención sobre el hecho de que las personas suelen acordarse de Dios solo cuando hay problemas, y no debería ser así. “Debemos estar con él en todo momento”, dijo.

Este miércoles también hubo confesiones en la catedral metropolitana. Foto: Rafael Pacheco
Este miércoles también hubo confesiones en la catedral metropolitana. Foto: Rafael Pacheco

Entre los fieles que acudieron a estos oficios religiosos también estaban María Nelly Araya y su hija Xinia María Bolívar Araya, residentes en Sabanilla de Montes de Oca.

“Siempre venimos a esta misa para que nos pongan la cruz de ceniza. Lo hacemos por fe. Y tratamos de inculcar esta devoción en nuestros hermanos, sobrinos, nietos y yernos. Le pedimos a la gente que busquen la conversión y se acerquen más a Dios. Hay que reflexionar y ser más fuertes en la fe hacia Dios siempre”, dijo la madre.

Precisamente, los sentimientos de estos fieles parecieran estar recogidos en el mensaje del papa Francisco para la Cuaresma de ese año, quien habla de una nueva oportunidad y un diálogo.

“El Señor nos vuelve a conceder este año un tiempo propicio para prepararnos a celebrar con el corazón renovado el gran Misterio de la muerte y resurrección de Jesús, fundamento de la vida cristiana personal y comunitaria. Debemos volver continuamente a este Misterio, con la mente y con el corazón. De hecho, este Misterio no deja de crecer en nosotros en la medida en que nos dejamos involucrar por su dinamismo espiritual y lo abrazamos, respondiendo de modo libre y generoso”, expresó el Sumo Pontífice.

La Semana Santa se iniciará el 5 de abril y concluirá el 12.

Ana Yendry Morales (con velo), vecina de Pavas, asistió con su esposo a la misa de Miércoles de Ceniza, en la catedral metropolitana. Foto: Rafael Pacheco
Ana Yendry Morales (con velo), vecina de Pavas, asistió con su esposo a la misa de Miércoles de Ceniza, en la catedral metropolitana. Foto: Rafael Pacheco