
Se metió de lleno en el periodismo luego de la muerte de su hermano, Jorge Vargas Gené, herido en los campos de batalla de Santa Rosa, Guanacaste, con motivo de la contrarrevolución de 1955.
Muchos años después, fue uno de los periodistas más afectados en el acto terrorista de La Penca, Nicaragua, en tierra limítrofe con Costa Rica. A consecuencia de este hecho, ocurrido el 30 de mayo de 1984, sufrió 38 intervenciones quirúrgicas en el lapso de varios años.
Y sin embargo, en medio del dolor y de las adversidades que afrontó durante el último cuarto de siglo de su existencia, nunca se le escapó una queja. Mantuvo siempre la serenidad y de su compostura irradiaba una paz contagiosa.
Carlos Vargas Gené, quien falleció anoche, perteneció a un notable clan de periodistas.
Su padre, el escritor Joaquín Vargas Coto, su hermano gemelo Joaquín (q.d.D.g.) y Jorge formaron uno de los cuadros más sobresalientes en la historia del periodismo costarricense.
Carlos Vargas se integró a La Nación en 1955. Tres años después, cuando su hermano Joaquín pasó a formar parte del gabinete de Mario Echandi, asumió la jefatura de redacción de este periódico hasta alrededor de 1969.
En los años 80, cuando su hermano Joaquín fue nombrado director de La República, Carlos volvió de lleno al periodismo con ese diario, y aunque quedó muy malherido por el atentado de La Penca, todavía se mantuvo en el ejercicio de la profesión durante dos años más.
En el tiempo que estuvo fuera de los periódicos, realizó una serie de tareas, entre ellas fue finquero (se había graduado en el Zamorano de Honduras, como químico de suelos); formó parte de la empresa que estableció la primera televisora de transmisión permanente a color (canal 11), y fue director de relaciones públicas de la Refinería Costarricense de Petróleo (Recope).
El periodista Carlos Longhi, uno de sus amigos, expresó: “Fue una gran persona, un excelente profesional, todo un caballero”.
Su colega Eduardo Amador, resaltó su “espíritu positivo aún en medio del dolor y su amena conversación”.
Jorge Monge Agüero, exministro de Planificación, dijo: “Tenía a flor de labios el consejo oportuno, la palabra apropiada que conducía a darle luz a una situación”.
Carlos no solo se trajo su título profesional de Honduras. Allá conoció a Adriana Pagán, con quien se casó y procrearon siete hijos: Carlos, Georgina, Jorge, María de la Cruz, Sergio, Jaime y Adriana.
Hace poco su esposa manifestó: “Varias veces ha estado al borde de la muerte. Creo que, como devoto de la Virgen de los Ángeles, en esta ocasión seguramente se irá en el día de su festividad”. Y así fue.