
Esta vez no fue impuntual. Llegó 15 minutos antes y deslumbró a los diputados de la comisión que investiga el financiamiento electoral del Movimiento Libertario.
Déborah Formal, quien fue novia del excandidato presidencial Otto Guevara durante las elecciones, respondió las preguntas de los congresistas, les consultó por qué la llamaron a declarar si tienen más información del caso que ella, e incluso les dio bromas.
“Yo ya aquí hubiera sacado tarjetas rojas bastantes”, dijo, mientras Fabio Molina (PLN) discutía con Danilo Cubero (Libertario).
Formal disipó cualquier disgusto que tuvieran los legisladores por su llegada tardía el 14 de noviembre, cuando no la recibieron en la comisión por presentarse 30 minutos después de la hora señalada.
“Más que todo la parte morbosa por haber sido la novia de un candidato de un partido; por lo demás, no veo la esencia de esta comparecencia”, le dijo Wálter Céspedes, de la Unidad Social Cristiana (PUSC).
Por su parte, Víctor Hugo Víquez, de Liberación Nacional (PLN), aprovechó la comparecencia para enviarle saludos a su padre, Donald Formal.
“Sé de la familia de la que usted proviene, de la calidad de familia y de gente que usted es. Usted no está involucrada en ningún manejo perverso de dineros ni en unos actos que se dieron dentro del Movimiento Libertario”, le dijo Víquez.
Con esas palabras, Víquez logró que Formal cambiara su rostro serio por una sonrisa.
No sabía. La excompañera sentimental de Guevara aseguró desconocer cómo fueron los manejos económicos de la campaña, en la que el Movimiento Libertario cobró ¢210 millones al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) por supuestas capacitaciones ficticias.
“En ningún momento fui nombrada jefa de campaña. Mi función fue (colaborar con) signos externos”, aseveró Formal, quien enfatizó que no restablecerá una relación con Guevara.
Apenas Formal abandonó la sala de la comisión, un diputado liberacionista exclamó: “¡Me vuelvo a casar tres veces!”.