Tras cinco años seguidos de buenas noticias, la deserción en la secundaria aumentó.
Mientras que en el 2010 no terminó el curso lectivo el 10,2% de los colegiales matriculados, el año anterior no lo hizo el 11,1%.
Eso significa que 39.032 estudiantes, de los 352.000, dejaron las aulas y se exponen a quedar condenados a bajos salarios si no retoman sus estudios.
Además, esa es la cantidad más alta de no conclusión del curso lectivo desde el 2009, según las estadísticas del Ministerio de Educación Pública (MEP).
Sin embargo, en términos porcentuales, aún el país está por debajo de lo ocurrido en el 2006, cuando los liceos reportaron una desbandada del 13,2% de jóvenes.
Entre tanto, el 2,6% (12.343) de los alumnos de primaria también dejó de estudiar, al igual que el 4,1% (4.530) de preescolar.
Las causas por las que subió la deserción en secundaria son desconocidas, aunque es un fenómeno vinculado a pobreza, clases aburridas y a dificultades para aprender.
Leonardo Garnier, ministro de Educación, dice que aunque es difícil mantener una tendencia a la baja, es urgente revertir estas cifras.
“Lógicamente un aumento de un punto porcentual, como el que se refleja en los datos del 2011, es preocupante, pues se rompe la tendencia descendente”, afirmó.
Análisis. El MEP levantó la lista de los 100 liceos con más deserción, que lidera el Colegio Nocturno Hermán López, de Heredia.
La mayoría de esos centros son nocturnos, cuya población tiene dificultades adicionales para estudiar, pues trabajan, son de escasos recursos y muchos tienen hijos.
El primer liceo diurno que aparece es el de Limón, con un 28,4% de deserción. Está en el puesto 20.
“Hemos hecho un análisis desagregado, colegio por colegio, y lo que se percibe es que hay un grupo de colegios (unos 100) que son los que explican el aumento, en el resto de liceos, tanto los grandes como los más pequeños, se mantiene la tendencia a la baja en las tasas de deserción”, agregó Garnier.
Esa revisión arrojó, por ejemplo, que en esos 100 colegios estudia el 21,1% de los colegiales, pero cargan con el 44,8% del total de quienes guardaron libros y cuadernos.
En procura de revertir esto, el MEP firmó en diciembre un convenio con la Unión Europa para destinar ¢13.000 millones a los colegios con mayor deserción.
El dinero se invertirá en mejorar la infraestructura y adquirir implementos para arte y deporte, así como desarrollar actividades interculturales y ambientales.
Además, el MEP prestará mucha atención a la organización administrativa que tiene el centro educativo.
La falta de liderazgo o de tiempo para que los profesores motiven a los estudiantes puede incidir en el abandono de las aulas.
Por ejemplo, el Colegio Nocturno de Bagaces, Guanacaste, apenas tiene tres años de fundado, pero tuvo una deserción del 43%.
En ese centro educativo ni siquiera tienen director, pese a que en los primeros seis meses del año el MEP nombró a tres personas: dos renunciaron y otro ni siquiera se presentó a trabajar.