3 diciembre, 2009
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La delincuencia y la inseguridad se disparan como el principal problema que agobia a los costarricenses. Ni el desempleo ni el elevado costo de la vida inquietan tanto, en este momento, a los ciudadanos.

El número de personas que ve en la inseguridad a su mayor preocupación prácticamente se duplicó entre setiembre y noviembre.

Así lo muestra la más reciente encuesta de la empresa Unimer efectuada por encargo del periódico La Nación .

La preocupación por este tema viene en aumento desde mayo pasado cuando 16 de cada 100 ticos consideraron a la delincuencia como el principal dolor de cabeza del país.

En setiembre, la cifra subió a 25 de cada 100. Pero ahora –en el estudio efectuado entre el 12 y el 26 de noviembre pasados– son 45 de cada 100 personas a quienes les angustia este asunto más que cualquier otro.

La falta de trabajo es el segundo problema en importancia, pero a mucha distancia de la inseguridad. En este momento, el desempleo le preocupa a un 10% de la población, en setiembre le inquietaba al 17%.

El alto costo de la vida también perdió fuerza como problema durante estos últimos tres meses. Pasó de un 14% en setiembre, a un 10% en noviembre.

Para obtener los resultados, Unimer entrevistó en persona a 2.438 costarricenses con edades de entre 18 y 69 años, residentes en todo el territorio nacional.

El margen de error es de dos puntos porcentuales.

A vista y paciencia. El problema de la delincuencia tiene en los jóvenes a los mayores testigos o protagonistas, según la encuesta.

Las personas de entre 18 y 29 años son las que, en su mayoría, consideran a la inseguridad como el mayor problema que enfrenta Costa Rica.

Esa inquietud se refleja no solo cuando se observan los resultados por edad de la encuesta, sino también por la forma como votaron en el 2006, pues quienes perciben con más contundencia el problema de la delincuencia son los ciudadanos que no votaron en esos comicios por ser menores de edad.

Según el lugar de residencia, los ciudadanos que viven en regiones urbanas del país perciben más los efectos de la delincuencia que quienes residen en zonas rurales.

La medición de Unimer se hizo en momentos en que el país enfrentó una serie de hechos violentos que afectaron personas inocentes.

El asesinato, cerca del Mall San Pedro (Montes de Oca), de Milena Madriz Muñoz, universitaria de 20 años, desató una fuerte reacción ciudadana y policial.

Ella falleció el 29 de octubre en medio de una balacera entre jamaiquinos, en cuya persecución, seis días después, fue asesinado un agente judicial.

Otro policía murió en un seguimiento a ladrones de casas y días después, durante un asalto a un restaurante de Tres Ríos, delincuentes mataron al empresario capitalino Antonio Lehmann.