
“Si el libro cambia, el lugar de los libros tiene que cambiar también”.
Así justificó el ministro de Educación, Leonardo Garnier, el esfuerzo de esa cartera por equipar con nuevas tecnologías a escuelas y colegios.
Ipad, computadoras portátiles, proyectores, pantallas, impresoras, Internet y
El proyecto pretende transformar más de 200 bibliotecas en Centros de Recursos para el Aprendizaje (CRA), con el fin de que tanto estudiantes como docentes puedan acceder a las más nuevas y avanzadas tecnologías.
Esto implica también cambios en infraestructura y capacitación a los educadores.
Ayer, el Liceo Samuel Sáenz sirvió de recinto para la inauguración del proyecto, basado en el Plan Nacional de Desarrollo 2011-2014.
Se aprovechó la ocasión para entregar materiales a los primeros 40 CRA que, a partir de ahora, funcionarán en diversas provincias.
Se espera que, para diciembre, el número de CRA llegue a 108.
La jefa del Departamento de Bibliotecas y CRA, Anny González, confirmó que para el próximo año habrá otros 68 Centros de Recursos, y así sucederá también en el 2014. La meta, según González, es transformar al menos 238 bibliotecas escolares antes de que finalice un periodo de tres años.
Por el momento y de acuerdo con el presupuesto establecido, se estima una inversión de ¢50 millones por cada CRA creado.
Aunque se trata de un esfuerzo estatal, varias empresas se aliaron y han aportado infraestructura, equipo y libros, entre otros. Es probable que con el tiempo sean más las que se interesen en contribuir.
En la primera se define con la escuela el concepto y enfoque que tendrá el CRA, dependiendo de la comunidad donde se ubique.
Luego, se llenan los formularios que establecen si existe un compromiso claro con directores, docentes y bibliotecólogos.
El siguiente paso es una capacitación impartida de forma virtual, que asegure el acceso en todos los sectores del país.
Por último, se entregarán los equipos a las instituciones.