
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) dilapidó ¢1.000 millones al comprar y luego intentar rescatar un inútil sistema informático.
La entidad hizo pública la información ayer después de que este diario entrevistara a varios funcionarios y pidiera hablar del tema con su presidente ejecutivo, Eduardo Doryan Garrón.
El proyecto, denominado Sistema Integrado de Recursos Humanos (SIRH), es un software con el que se pretendía sustituir el actual método de pago de planillas que usa la CCSS desde hace casi 30 años para girar salarios.
También se buscaba modernizar los procesos relacionados con el reclutamiento y la selección del personal, entre otros usos.
El sistema fue adquirido en 1998 a la firma KPMG Consultores, pero la CCSS lo recibió casi tres años después del plazo establecido en el contrato, incompleto, obsoleto y con una serie de errores que imposibilitaron su funcionamiento, según lo señaló la Auditoría interna en el informe AI-234-R-2004, del 8 de setiembre del 2004.
En total, la institución desembolsó ¢141.766.046 por la compra del fallido sistema.
Este medio intentó hablar con Armín Campos Villalobos, socio auditor de KPMG. Su asistente, Nelsy Matamoros, dijo que él llamaría después, pero no lo hizo.
Rescate. El 26 de mayo del 2006 Guillermo Abarca Agüero, entonces director de Recursos Humanos de la CCSS, autorizó un plan para rescatar el SIRH y tratar de hacerlo funcionar.
Abarca, quien ahora es el encargado de bienestar laboral de la CCSS, lo hizo a pesar de la advertencia de la Auditoría de que el sistema estaba viejo y no cumplía con los requerimientos necesarios.
“No era conveniente alargar la vida de este sistema. En su plataforma estaba obsoleto desde hacía unos siete años”, explicó ayer a La Nación Laura Morales, subgerente de Tecnologías de Información y Comunicaciones de la CCSS.
La Nación intentó hablar con Guillermo Abarca Agüero, pero no respondió los mensajes que se le dejaron en su casa y en la CCSS.
El proyecto de rescate del sistema de software SIRH se inició en abril del año 2007, con un total de 29 funcionarios a tiempo completo.
Tras un año y nueve meses de pruebas, no pudo ser puesto en operación y la CCSS utiliza el viejo Sistema de Planillas (SPL), que data de los años 70.
Según la Auditoría, la institución gastó ¢897.450.902 en salarios, hospedaje, servicios profesionales y materiales, entre otros rubros, tratando de salvar el SIRH.
El 18 de diciembre del 2008 los auditores emitieron un informe en el cuál evidenciaron que los administradores del plan de rescate del SIRH no efectuaron “los estudios preliminares y de factibilidad del proyecto, previo a su inicio”.
Por su parte, Laura Morales emitió un diagnóstico de viabilidad en febrero del 2009, en el cuál ratificó que el SIRH estaba obsoleto y recomendó a los directivos de la CCSS el cierre técnico del proyecto.
La directiva de la CCSS acordó el cierre del plan el pasado jueves, en su sesión número 8357, y ordenó una investigación para determinar si cabe un proceso administrativo contra algún funcionario involucrado en el fallido rescate.