“A cada rato me canso”, expresó el pequeño Kenneth Acuña, de siete años, mientras viajaba en hombros de su papá.
Apenas pasaban las dos de la tarde de ayer, cuando hijo y padre dejaban Taras para tomar los últimos kilómetros hacia su meta final: la basílica de Nuestra Señora de los Ángeles.
“Si ha caminado 400 metros desde que salimos de Curridabat es mucho”, dijo Juan Carlos Acuña, sudoroso pero aún con fuerzas para llevar su preciada carga hasta los pies de La Negrita.
Para un niño como Kenneth hacer la romería es todo una odisea. Lo fue más para su papá, que caminó con él 20 kilómetros.
Pero la caminata también fue toda una hazaña para centenares de devotos que ayer adelantaron su encuentro con la Virgen de los Ángeles.
Como todos los años, la romería no es solamente una muestra de la fe de muchos, sino que también se convierte en una prueba de resistencia física.
Advertencias. Los riesgos son muchos para quienes no se han preparado, explicó el cruzrojista RándallCamacho, encargado del puesto frente a la basílica.
Camacho citó no solo los problemas musculares por falta de ejercicio frecuente, sino también crisis en enfermos crónicos, como diabéticos e hipertensos.
Hasta las 3:30 p. m. de ayer los voluntarios de este cuerpo de socorro habían atendido a 40 personas. La mayoría estaba afectada por descompensación de la diabetes o presión alta.
Para hoy se espera una demanda mayor de atención médica pues por ser domingo y seguir un lunes libre probablemente más gente se decida a visitar a la Virgen de los Ángeles.
Con mañanas soleadas y calientes, dijo Camacho, el mayor riesgo para los romeros es la insolación.
De ahí que el principal consejo sea hidratarse y protegerse de los rayos solares con gorra, protector solar y ropa fresca.
El Santuario Nacional está listo para recibir unos dos millones de visitantes.
Ayer se colocaron vallas para organizar el flujo de personas en el interior de la Basílica, y se instalaron los primeros puestos de la Fuerza Pública, Cruz Roja y la Policía de Tránsito.
Hasta ahora romeros y vehículos compartieron las calles que llevan a Cartago, por lo que se aconseja a la gente no viajar de noche y caminar con cuidado por las vías para evitar accidentes.
