Empresarios privados abrieron una planta de tratamiento en El Coyol de Alajuela donde se podrán procesar las excretas depositadas en tanques sépticos de la Gran Área Metropolitana (GAM) y parte de Puntarenas.
Con estas instalaciones se pondría punto final al lanzamiento de aguas negras a ríos, acequias o lotes baldíos.
María Luisa Ávila, ministra de Salud, indicó que desde hace tres años en la GAM no había un sitio para depositar y tratar los líquidos recolectados en tanques sépticos.
“Algunos responsables las llevaban a lugares que quedaban lejos pero el costo aumentaba. Otros fueron atrapados porque las tiraban (a ríos o lotes) y les decomisábamos los camiones”, aseguró Ávila.
Según datos del Ministerio de Salud, el 67,3% de las viviendas del país utiliza tanques sépticos, pero de ellas solo el 34,2% cuenta con una gestión integral.
“Hoy se tiene capacidad para tratar la Gran Área Metropolitana (de San Ramón a Paraíso) y trabajamos en otras áreas del país para tener verdaderas plantas de tratamiento”, agregó Ávila.
Entre esas regiones figuran Guanacaste y Limón, lugares que carecen de ese sistema, confirmó Mauricio Vargas, viceministro de Salud.
Esa es la cantidad de residuos que, en promedio, cabe en 160 tanques sépticos o en 27 camiones cisterna.
“Con los tanqueros tuvimos una reunión y la mayoría están dispuestos a venir.
“Hay algunos a quienes todavía les queda la cultura de buscar un lugar alternativo para botar estas aguas, pero será cuestión de tiempo para que se hagan bien las cosas”, aseveró Arias.
El empresario dijo que es muy posible que aumente la tarifa para el usuario final, pues cada camión que utilice la planta pagará entre ¢35.000 y ¢40.000, según la cantidad de excremento que traslade.
“Necesitamos dignificar a las personas que se dedican a este servicio para que cobren lo justo, mejoren las condiciones de los camiones y que se acostumbren a que es necesario pagar por el tratamiento de las aguas”, afirmó Arias.