
Sensores y cámaras en carretera captan cada semana un promedio de 1.000 vehículos de carga que evaden los puestos de control de pesaje ubicados en tres importantes carreteras.
Se trata de camiones sobrecargados con mercadería que supera su capacidad. Ese exceso se traduce en la pérdida hasta de una cuarta parte de la vida útil de la calzada, además de causar aparición de baches y huecos.
A diario, la Oficina de Pesos y Dimensiones del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), en las cuatro estaciones de pesaje, registra un promedio de 135 furgones que no pasan por allí.
Esos puestos están en Liberia, Guanacaste; otro en Ochomogo, Cartago y dos en Búfalo, Limón. Este último es el que registra más evasores: 115 al día, es decir, el 85% del total.
“Las estaciones se ubican en los principales corredores de exportación e importación del país. Se da la evasión de los retenes pero esto se traduce en un mayor recorrido y en el peligro de vuelco del furgón por sobrepeso y porque transita por caminos no aptos”, explicó Mauricio Ocampo, del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi).
Un moderno sistema de cámaras infrarrojas y sensores magnéticos en carretera detecta a los que pasan como si nada e incluso capta sus números de placa. Los datos los notifica a la Unidad de Pesos.
Cada camión con sobrecarga se castiga con una multa de ¢104.000, por lo que por semana la evasión solo por infringir la ley es de unos ¢112 millones, de los cuales, ¢105 millones se pierden por Búfalo.
Las cuatro estaciones de pesaje inspeccionan un promedio diario de 5.900 camiones.

De esos, un promedio de 18 viajan con sobrecarga que normalmente sobrepasa dos toneladas el peso permitido, el cual es de 49 toneladas para furgones de seis ejes y 39 para los de cinco. Este tipo de unidades son las más comunes en el país.
En ese caso, se le indica al chofer que debe acomodar la carga, o realizar un trasbordo. De lo contrario se le multa.
El año pasado se hicieron 2.011 multas por sobrecarga; este año, va por 417, informó Mario Calderón, director de la Policía de Tránsito. Explicó que se dificulta darles persecución debido a la limitación de recursos que tienen.
Daño. Producto de la circulación con sobrecarga, la vía recibe más peso del previsto en su diseño.
De acuerdo con José Pablo Aguiar, ingeniero del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), de la Universidad de Costa Rica un furgón con el doble del peso permitido provoca un daño equivalente al paso de 16 furgones. Por eso, la carretera comienza a presentar baches y huecos.
“Yo diseño mi carretera para una condición y asumiendo un porcentaje de peso. Si existe sobrepeso que no está registrado , la vida útil de la carretera va a ser una cuarta parte: el deterioro que uno observaría en 20 años lo verá en 5 años”, dijo Aguiar.
La vía más afectada por sobrecarga es la de Limón, apuntó Olman Vargas, director ejecutivo del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA).
Por esta carretera se traslada la carga desde y hacia los puertos del Caribe, por donde pasan el 80% de las importaciones y exportaciones del país.
Entre el 2014 y este año, el Conavi ha invertido ¢3.627 millones en perfilado y recarpeteo.
Más estaciones. En un informe de 2013, la Contraloría de la República señaló deficiencias en el funcionamiento, planificación y control en estaciones de pesaje.
Por su parte, Lanamme recomendó en el 2014, la instalación de nueve estaciones de pesaje más, pues a su juicio resultaría más económico que la continua reparación de las vías.
Lanamme sugirió puestos de control en la ruta San José-Caldera –que se ha convertido de alto tránsito de carga–; dos sobre la Interamericana Norte, a la altura de Puntarenas; en La Cruz, Guanacaste; en Zarcero, Alajuela; y en Garabito, Puntarenas.
Según el Conavi, están en proceso de expropiación de terrenos para levantar dos estaciones en La Julieta, Parrita, y otra en Río Claro de Golfito.
“También se han iniciado conversaciones con el Consejo Nacional de Concesiones (CNC) para instalar dos estaciones en la ruta 27”, explicó Ocampo.
Camára de transportistas: ‘No es justo multarlos, ellos no conocen peso del camión’
Cuando un transportista es sorprendido manejando un camión o furgón con sobrepeso, es merecedor de una multa de ¢104.000, según el artículo 145 de la ley de tránsito.
Para Francisco Quirós, director de la Cámara Nacional de Transportistas de Carga (Canatrac), la sanción debería hacerse al consignatario de la mercancía, no a quien la transporta.
“No es justo multar a los transportistas. Ellos no conocen el peso del furgón, su trabajo es trasladar el contenedor por una instrucción de la línea naviera. Se castiga al transportista que recibe el contenedor en los puertos y los traslada. Eso no debe ser”, explicó Quirós.
Para Mario Calderón, director de la Policía de Tránsito, la multa al conductor de la unidad es una cuestión de legalidad, no de quién puso la carga allí.
“La ley estipula que la multa es al conductor del vehículo, quien está infringiendo la norma es el conductor, de acuerdo a la ley”, dijo Calderón.
Quirós considera que también es necesaria más presencia de oficiales de Tránsito en las estaciones y la apertura de nuevos puestos de pesaje en otros puntos estratégicos, para aminorar la carga de las que ya están.
Según Quirós, un camión tarda entre 15 y 20 minutos pasando por la inspección, lo que provoca filas de camiones en las estaciones de control.
“Consideramos que las inspecciones son necesarias. Nos favorece a nosotros por el cuido de los equipos, además de que se reducen los costos de mantenimiento de las unidades por andar con sobrepeso y podemos darle una vida útil más larga a las carreteras. Sin embargo, es necesario construir más estaciones”, manifestó Quirós.
