
En la lista de secuelas dejadas por el huracán Otto en Costa Rica, figuran 4.699 personas atendidas por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) al 3 de diciembre, cuando la institución realizó el último corte.
La cifra incluye a pacientes de Upala y de Bagaces, los dos cantones más afectados por la emergencia.
Estas personas recibieron atención en hospitales, equipos básicos de atención integral en salud (Ebáis), albergues y también en la modalidad de visita domiciliaria.
Males respiratorios, como resfríos y ataques de asma; afecciones dermatológicas o alergias y, enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes surgieron de las revisiones.
Warner Picado, director regional de Servicios de Salud de la región Chorotega de la CCSS, comentó que ante la urgencia equiparon 18 unidades móviles de los Ebáis aledaños a los cantones afectados, acción que ha logrado descongestionar los centros ubicados en Upala y Bagaces.
Cada una de estas brigadas la conforman un médico, un auxiliar de enfermería, un técnico de registros médicos, un farmacéutico, un técnico de atención primaria y un chofer.
“Esto ha hecho muy eficaz la estrategia implementada, pues en el lugar, ya sea en los albergues o en casas, se detectan las enfermedades. Ahí mismo se les da tratamiento y se establecen medidas preventivas para bloquear el mecanismo de transmisión de una gripe o una diarrea, por ejemplo”, explicó Picado a La Nación.
Menos afectados
Una buena noticia es que, de 3.510 personas reportadas en albergues el 27 de noviembre, solo quedan 384.
Según Picado, a la comunidad de San Antonio de Upala, que quedó aislada, se envió en helicóptero un equipo el 29 de noviembre, el cual auxilió a 47 pacientes.
El funcionario agregó que la atención especializada para poblaciones vulnerables, como personas con discapacidad y adultos mayores, también se mantiene en esa zona.
Otra de las instituciones que empuña armas en los sitios afectados es el Ministerio de Salud.
Daniel Salas, director de Vigilancia de la Salud de esa cartera, resaltó que funcionarios de ese ministerio realizan visitas diarias a los albergues para reforzar las medidas de prevención.
Desde los directores de área hasta epidemiólogos se encargan de que los coordinadores de albergues y las personas refugiadas en ellos cumplan las medidas sanitarias básicas.
Dos de los temas prioritarios son la manipulación de alimentos y el manejo de excretas, para así evitar los brotes de diarrea.