La presión alta o hipertensión es una de las causantes de enfermedades cardíacas y de daños severos a órganos como pulmones, riñones y corazón. Uno de los determinantes de ese padecimiento es el consumo excesivo de sal, como ocurre entre los ticos, quienes duplican el valor máximo recomendado.
Según el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), los adultos costarricenses consumen un promedio de 11 gramos de sal al día. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda cinco gramos de sal o dos gramos de sodio.
Si el consumo de sal de la población se redujera a cinco gramos al día se podrían evitar 1,65 millones de muertes por enfermedad cardiovascular cada año en el mundo.
En Costa Rica, la presión alta es un problema de salud pública, asociado a múltiples enfermedades no transmisibles y a muertes prematuras. Actualmente, la población infantil también se cuenta entre las nuevas víctimas de estos males.
El sodio es un nutriente esencial que ayuda a mantener el volumen plasmático, el equilibrio ácido básico, la transmisión de los impulsos nerviosos y el funcionamiento normal de las células. Sin embargo, el exceso tiene consecuencias adversas para la salud, en particular en la hipertensión arterial.
(Mayela López)
El Inciensa insta a la industria alimentaria, restaurantes, sodas, cafeterías, hogares y población en general a redoblar esfuerzos para reducir las cantidades de sal y sodio que se añaden a los alimentos y comidas.
“Se necesitan más opciones saludables y que la población realice pequeños cambios en su alimentación, en la selección de alimentos y en las formas de prepararlos y cocinarlos.
“La industria alimenticia tiene gran papel en contribuir a la salud pública en la medida que reformule sus alimentos procesados y ultraprocesados”, manifestó el Instituto.
Consejos para reducir el consumo de sal
Utilice hierbas, olores (cebolla, ajo, chile dulce), especias naturales, jengibre y cítricos (sin sal agregada) en las preparaciones para realzar el sabor de las comidas.
No coloque en la mesa salero, salsas, aderezos, conservas y chileras con sal agregada.
Aderece las ensaladas con limón, vinagre, aceite de oliva, yogurt natural y pulpa de fruta.
Prefiera alimentos frescos y naturales en lugar de congelados e industrializados.
Si va a usar productos enlatados, seleccione los que tienen menos sodio.
Si usa productos enlatados, escúrralos y enjuáguelos.
Reemplace en lo posible el consumo de snacks y dulces por una fruta de temporada, y no les agregue sal ni salsas.
Revise el contenido de sodio indicado en las etiquetas de los alimentos antes de comprarlos para elegir las opciones con menor contenido de sodio.
Utilice sustitutos de sal bajos en sodio para adaptar su paladar a un sabor menos salado.
A partir de los seis meses dé a los niños alimentos saludables sin agregar sal.