
Las situaciones de crisis o intentos de suicidio evidencian una realidad urgente en Costa Rica: el desafío creciente en salud mental, donde la respuesta oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
De acuerdo con la psicóloga clínica Viviana García Chacón, estos episodios deben abordarse como emergencias en salud mental, que exigen una atención “coordinada, humana y especializada”.
“Detrás de un intento de suicidio no hay un deseo de morir, sino un dolor emocional profundo que la persona no sabe cómo gestionar”, explicó la experta.
Bajo esta premisa, precisó, la prevención se sostiene sobre tres pilares fundamentales:
- Contención emocional inmediata.
- Reducción del riesgo.
- Acceso a atención profesional oportuna.
¿Qué hacer en una situación de crisis?
Cuando una persona está en riesgo inmediato, García insiste en que la reacción de quienes están cerca es clave. Estas son las principales recomendaciones:
- Mantener la calma y evitar confrontaciones: Es fundamental que quienes intervienen (autoridades o civiles) eviten gritar, presionar o juzgar, ya que la persona está en un estado de alta vulnerabilidad emocional y estas acciones podrían agravar la crisis.
- Establecer conexión emocional: Hablar con voz tranquila, presentarse y transmitir apoyo con frases como: “quiero ayudarte” o “su vida importa”.
- Escuchar activamente: Validar el dolor sin minimizarlo: “entiendo que está pasando un momento muy difícil”. No se trata de convencer rápidamente, sino de escuchar.
- Evitar minimizar o dar soluciones rápidas: Comentarios como “todo va a estar bien” o “hay personas en situaciones peores que la suya”, pueden aumentar la sensación de incomprensión.
- Ganar tiempo: Prolongar la conversación puede reducir la intensidad emocional y facilitar la intervención profesional.
- Activar protocolos de emergencia: En el país, esto implica contactar al 9-1-1 y permitir la intervención de instituciones como la Cruz Roja, Fuerza Pública y servicios hospitalarios, como profesionales en psicología y psiquiatría que están entrenados para manejo de crisis.

Señales de alerta
El suicidio suele presentar señales previas, a veces sutiles. Identificarlas a tiempo es una herramienta de prevención clave:
- Expresiones de desesperanza: Frases como “no puedo más” o “quisiera desaparecer”.
- Aislamiento: Desconexión emocional.
- Cambios bruscos de ánimo (especialmente de tristeza profunda a aparente calma).
- Regalar pertenencias o “cerrar ciclos” y despedirse de forma inusual.
- Alteraciones en sueño o apetito.
- Conductas de riesgo o descuido personal.
- Intentos previos o problemas de salud mental.
¿Qué puede hacer un familiar o amigo?
El entorno cercano cumple una función fundamental en la prevención:
- Tomar siempre en serio cualquier señal: Nunca asumir que “es para llamar la atención”.
- Hablar directamente del tema: Preguntar no induce la conducta; al contrario, puede aliviar.
- No dejar sola a la persona.
- Buscar ayuda profesional.
- Reducir acceso a medios letales: Esto es una medida clave en prevención.
- Activar redes de apoyo: Familia, amigos, comunidad y servicios de salud.
“Costa Rica promueve una visión donde la salud mental es responsabilidad compartida. La prevención del suicidio no recae únicamente en los profesionales, sino también en la familia, la comunidad, los medios de comunicación y las instituciones”, señaló la psicóloga.
En ese sentido, García enfatiza que abrir espacios de conversación es fundamental. “Hablar del suicidio con responsabilidad no lo provoca; al contrario, abre la puerta a la prevención y al acompañamiento”, concluyó.
Canales de ayuda: Si usted o un allegado atraviesa una crisis, puede comunicarse de forma gratuita a la línea “Aquí Estoy” (800-AQESTOY / 800-2737869) del Colegio de Profesionales en Psicología o al 9-1-1 para emergencias inmediatas.
