
Las personas que viajan por el cerro de la Muerte, entre Cartago y Pérez Zeledón, pasan por 155 sitios donde se podría producir un derrumbe o un hundimiento en cualquier momento.
Los puntos más críticos están comprendidos entre San Isidro de El Guarco y El Empalme (24 kilómetros), así como entre Villa Mills y La Ese de Pérez Zeledón (27 km).
Así lo reveló un estudio de ingeniería del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme), de la UCR, sobre la vulnerabilidad de esta carretera frente a la naturaleza.
El Lanamme evaluó 114 kilómetros de la Interamericana Sur desde Taras, Cartago, hasta San Isidro de El General. Dicha ruta constituye la principal puerta de acceso a la zona sur del país.
Por esta carretera transitan 3.100 vehículos al día y más de 8.000 personas en bus.
La mayor amenaza sobre esta carretera son los deslizamientos.
De acuerdo con el estudio, los paredones contiguos a la vía carecen de drenajes para controlar el agua, lo que permite que la lluvia corra libremente sobre ellos.
La escorrentía acelera la erosión y facilita el deslizamiento de lodo, tierra, árboles y, en el peor de los casos, grandes rocas.
Estos taludes tienen inclinaciones de hasta 60 grados y alturas que alcanzan los 30 metros. Esta última altitud equivale a un edificio de unos 10 pisos.
A fin de solucionar el problema, el Laboratorio propone hacer terrazas en los paredones y agregarles cunetas para encauzar correctamente el agua de lluvia.
Pedro Castro, viceministro de Obras Públicas, informó de que la vía ha recibido mucha inversión para garantizar el paso.
El Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) ha construido terrazas y muros de contención para contener taludes y rellenos, precisó el funcionario.
Tramos socavados. Además de los deslizamientos, numerosos pedazos de la carretera están en peligro de hundirse o de caer al precipicio.
Este riesgo obedece a la ausencia o pérdida de cunetas. Dichos canales, así como las alcantarillas, se obstruyen por la acumulación de sedimentos y la vegetación.
A raíz de ello, el agua escurre libremente sobre el pavimento o por debajo de este, lo que socava los rellenos que sostienen la calzada hasta que un pedazo cede y cae.
La situación empeora con las tormentas o huracanes, pues la cantidad de agua que cae en esas épocas es mucho mayor.
Según el Instituto Meteorológico Nacional, la carretera discurre por una de las zonas más lluviosas del país donde, en promedio, llueven 3.700 litros (3.700 mm) por cada metro cuadrado al año. Sin embargo, durante una tormenta pueden caer 700 mm en solo una semana.
El año pasado, la carretera sufrió interrupciones de tránsito por derrumbes o hundimientos en ocho de los 12 meses. A finales de mayo de ese año, por la embestida de la tormenta Alma , la ruta sufrió al menos 34 derrumbes.
En el 2007, un trabajador murió cuando limpiaba una alcantarilla de la carretera en el sector de La Cangreja, El Guarco.
La estructura estaba obstruida y, cuando la cuadrilla del empleado quitó el tapón, se les vino encima un deslizamiento de sedimentos y agua. El cuerpo apareció a un kilómetro y medio del lugar, río abajo.
Incluso, los arreglos que hizo el MOPT para contener derrumbes después de la tormenta Alma ya se están agrietando y tienen filtraciones de agua, indicó el Lanamme.
