La rutina de pago en efectivo al abordar autobuses está a unas semanas de complicarse un poco para los usuarios de ese servicio e incluso para quienes paguen el servicio de taxi cuando se use dinero en efectivo.
Eso vendrá con la eliminación de la moneda de ¢5, lo cual provocará redondeos en cientos de tarifas del transporte público por autobús, un efecto que se reflejará cuando la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) aplique un próximo ajuste extraordinario semestral, previsto para julio.
Ese redondeo podría incluso impulsar tanto rebajas, como leves aumentos potencialmente en miles de rutas.
El servicio de autobuses nacional se basa en 299 empresas concesionarias, de las cuales el 50% son microempresas con flotas de entre uno y cinco buses, según datos de Aresep a agosto de 2025.
En total, operan 416 rutas y 1.449 ramales, con 4.757 tarifas diferenciadas, y movilizan a más de 918.000 personas al día, incluidos adultos mayores, uno de los grupos más dependientes del servicio.
El ajuste tarifario previsto se origina en la resolución GER-RES 0003-2026 del Banco Central de Costa Rica (BCCR) el cual establece que, a partir del 1.° de julio de este año, las monedas de ¢5 dejarán de funcionar como medio de pago, como parte del proceso de modernización del cono monetario.
De tal forma, solo las nuevas monedas de ¢25 y ¢10 persistirán a partir de medio año como las únicas denominaciones aceptadas como pago válido en el país.
Las piezas anteriores de 25,5 milímetros (moneda de ¢25)y 23,5 milímetros (moneda de ¢10) de tales denominaciones ya no serán medios de pago aceptados en Costa Rica.
El cono monetario existe como el conjunto oficial de monedas y billetes en circulación de un país, diseñado para facilitar las transacciones económicas diarias, garantizar la seguridad de los pagos y reflejar el valor cultural e histórico a través de sus denominaciones, las cuales son reguladas por el Banco Central para adaptarse a la economía nacional.
Como medios físicos, representan los medios legales de pago en efectivo disponibles para transacciones.
¿Y para qué se modernizan los billetes y monedas? Una de las principales razones del Banco para actualizar el cono monetario (nuevos diseños, metales, tamaños) es para hacer las monedas más seguras, resistentes a la corrosión y difíciles de falsificar.
En Costa Rica, este comenzó a renovarse en el 2021 con un plan de modernización administrado por el BCCR.
Según explicó el regulador general, Eric Bogantes Cabezas, la metodología tarifaria ya incorporaba desde el año pasado la salida de las monedas de menor denominación, por lo que el impacto se aplicará automáticamente en el cálculo que se realiza dos veces al año.
Sin embargo, los pasajeros podrían sentir en sus futuros pagos otras variables junto con el tema de la moneda.
“El ajuste considerará no solo la eliminación de la moneda de cinco colones, sino también inflación, salarios, combustibles, tipo de cambio y otros costos operativos”, indicó Bogantes.
Impacto variable en pasajes
El efecto del redondeo no será igual para todas las rutas.
Algunas tarifas bajarán, otras subirán y varias quedarán sin cambios.
Por ejemplo, una tarifa que técnicamente resulte en ¢484, que hoy se redondea a ¢485, pasará a ¢480 mientras las monedas actuales de ¢10 permanezcan circulando.
En cambio, si el cálculo arroja ¢486, el monto deberá redondearse a ¢490, lo que implica un aumento de ¢4 para quienes paguen en efectivo.
Bogantes explicó que la mayor dificultad se dará en las tarifas que queden muy cercanas a cinco colones, pues hasta ahora se redondeaban a ese monto, pero esa referencia desaparecerá.
Eso sí, Aresep mantendrá tarifas diferenciadas según el medio de pago como una forma de incentivar el uso del pago electrónico, aseguró el funcionario.
Mientras el pago en efectivo se redondeará al monto disponible más cercano, el pago electrónico permitirá cancelar el valor exacto, redondeado al colón más cercano.
“Si una tarifa queda en ¢486, en efectivo será ¢490, pero con pago electrónico serán ¢486”, detalló el regulador.
Aunque seguirán circulando monedas de ¢10 y ¢25, Aresep advirtió que el uso de efectivo se volverá más complicado, tanto para los pasajeros como para los choferes, debido a la dificultad para dar vueltos exactos.
“Existen combinaciones posibles, pero eso complica mucho la operación diaria del servicio”, reconoció Bogantes.
Bogantes fue directo en señalar que los usuarios deberían empezar a privilegiar el pago electrónico en autobuses porque también agiliza el abordaje de la unidad lo cual reduce los tiempos de parada del vehículo.
De paso, incrementa la seguridad al disminuir la cantidad de efectivo a bordo, minimizando un escenario de robo.
El impacto final se conocerá cuando Aresep concluya el estudio tarifario.
“Algunas tarifas quedarán un poco más altas, otras más bajas y otras invariables. Solo lo sabremos cuando se haga el cálculo”, señaló.
En otros servicios regulados, como combustibles y taxis, la Autoridad descartó cambios tarifarios derivados de la salida de la moneda de ¢5, aunque advirtió que cuando los usuarios realicen sus pagos en efectivo también podrían verse sujetos a redondeos con el proveedor por la ausencia de la moneda.
