
El magistrado de la Sala Constitucional, Jorge Araya García, advirtió sobre un “fuerte y gravísimo deterioro” del Estado social de derecho, que se evidencia en la cantidad de ciudadanos que recurren a ese tribunal en busca de solventar sus necesidades insatisfechas.
A modo de ejemplo, para validar esa afirmación, citó que en el 2023 la Sala recibió 2.117 recursos de amparo relacionados con ayudas del Instituto Mixto de Ayuda Social, pensiones del régimen no contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social, traslado de cuotas de un régimen a otro para tener una pensión más digna y prestaciones, entre otros.
En cambio, en menos de ocho meses, en este año, se acumulan 4.641 amparos relacionados con esos mismos asuntos. Un crecimiento del 119%.
“Esto lo podemos ver como números, números fríos, pero esto es una alerta. Estamos golpeando agresivamente el Estado social de derecho. Con estos números estaremos cerrando en más de 9.000 este año.
”(...) Se trata de todos los asuntos que tienen que ver con las personas que se han ido quedando atrás, la Costa Rica pobre. La Costa Rica sin acceso no solamente a un ingreso digno, sino con enormes problemas de acceso a una educación de calidad, a una ciencia y tecnología de calidad y a un seguro público de calidad", manifestó este martes por la tarde durante una entrevista con periodistas de varios medios, incluida La Nación.
El deterioro de la ‘Costa Rica grande’
Para el abogado y periodista, de 63 años, estos son los aspectos que antes caracterizaban a la “Costa Rica grande, con mayúscula”.
“El mundo entero aplaudía a Costa Rica por su democracia, por su desarrollo sostenible, por su gran clase media, por la Caja Costarricense de Seguro Social y por la educación. Hoy todos esos canales de desarrollo que nos hicieron grandes a nivel mundial están gravemente deteriorados. O hacemos un alto en el camino y reflexionamos, o las consecuencias podrían ser al menos a corto y mediano plazo irreversibles”, advirtió.
Estas declaraciones trascienden pocos días después de que miles de personas respondieran a una convocatoria ciudadana en la plaza de la Democracia, para rechazar los cuestionamientos del Poder Ejecutivo, que insiste en que la corrupción está “hasta los tuétanos” en el Poder Judicial.
El magistrado, partícipe en esa concentración frente a la Asamblea Legislativa, sostuvo que seguirá levantando la voz para evidenciar el momento crítico que vive el país y los riesgos que corre la democracia.
“Las democracias, al igual que los seres vivos, se enferman, se desgastan, y hay que curarlas, hay que alimentarlas. Y como lo he estado diciendo en estas semanas, las democracias no suelen defenderse, excepto cuando se pierden. Y no debemos de llegar a ese punto”, recalcó.
Para Araya, el ataque a las instituciones “ha sido furibundo” y que no corresponde a la esencia del ser costarricense.
“La violencia se ha normalizado, los insultos, los gritos y las agresiones. Yo creo que siempre es una oportunidad ideal para decir un basta ya a esta agresión que no representa la esencia, repito, del ser costarricense. Esta costumbre de los insultos, de la agresión, no conduce absolutamente a nada bueno, porque las democracias se construyen entre todos, con diálogo”.
“No estamos acostumbrados a este insulto y a esta agresión constante que ya se produce, lamentablemente, ya no solo en los poderes del Estado, sino que trasciende familias divididas por el insulto que no se hablan, vecinos enfrentados, compañeros de trabajo con diferencias inaceptables, cuando el país debería estar unido en torno a los gravísimos problemas que tiene”, concluyó.

