El hallazgo de parte de una aldea precolombina en lo que será un residencial en Agua Caliente de Cartago no solo ayuda a comprender aspectos de la población que alguna vez vivió allí, también da pie a estudios más profundos que ayudarán a una mejor comprensión de nuestros ancestros.
El rescate de los objetos arqueológicos y osamentas está avanzado. El análisis en laboratorio ya comenzó. Sin embargo, una vez que esta fase concluya, más bien empiezan los mayores trabajos: los que harán diferentes científicos para dilucidar mejor quiénes habitaron este terreno, cómo eran y cuáles eran sus actividades.
Felipe Sol Castillo, arqueólogo contratado para hacer la evaluación del sitio y realizar el rescate y análisis, explicó los diferentes estudios. A corto plazo, estos serían los primeros:
Radar de penetración. Este se hizo anteriormente, buscaba identificar los rasgos arqueológicos y dónde estaban antes de comenzar a excavar.
Prospección local. Este estudio ya está en desarrollo. Busca conocer la distribución de los materiales en el terreno, ubicar las casas, las tumbas y los distintos rasgos culturales.
Fotogrametría y estudios con dron. Para documentar y mapear los rasgos excavados.
Análisis cerámico. Permitirá conocer la época en la que fueron utilizadas las piezas, la densidad de la población y los hábitos de preparación de alimentos.
Estudio de herramientas de piedra. Dará pistas de actividades de preparación de alimentos, fabricación de herramientas y trabajos en madera y si había especialización artesanal.
Análisis osteológico (de los esqueletos encontrados). Ayudará a conocer datos demográficos, de salud, de calidad de vida y de diferenciación según sexo y clase social.

Evaluación de los huesos de fauna. Para saber con cuáles animales convivían, qué cazaban y consumían.
Estudio paleobotánico (de las semillas). Para conocer sobre la dieta que tenían.
Estudios a futuro

Luis Alberto Sánchez Herrera, arqueólogo del Museo Nacional de Costa Rica (MNCR) y que ha fiscalizado las labores de rescate, informó sobre otros análisis que se harán más a futuro.
Se trata, afirmó, de estudios más especializados sobre la dieta, movilidad de las poblaciones y de ADN precolombinos.
“En los dientes quedaron residuos microscópicos de los alimentos vegetales consumidos, como maíz, ayote, frutas, etcétera, los cuales pueden llegar a ser identificados por métodos comparativos”, expuso.

Por otra parte, se pueden hacer análisis químicos aun más sofisticados como el análisis isotópico, que busca medir la presencia en grado variable de ciertos elementos químicos en los huesos y medio físico, con el propósito de relacionar esas mediciones con patrones de dieta y movilidad de aquellas poblaciones.
“Muestras de Agua Caliente y de muchos otros sitios de Costa Rica están siendo actualmente analizadas por la investigadora costarricense Yajaira Núñez Cortés, como parte de una beca posdoctoral en el Instituto Smithsonian de Panamá”, recalcó.

Finalmente, se encuentran los estudios de bio-distancia a partir de la comparación de la morfología dental y otros más sofisticados, como los de ADN antiguo para trazar vínculos genéticos entre las poblaciones precolombinas.
“Se espera que restos humanos de Agua Caliente que actualmente son parte de dos proyectos de las universidades de Harvard (E.E.U.U.) y John Moores de Liverpool (Inglaterra) bajo sendos convenios con el Museo Nacional, logren la extracción de ADN de los estos restos y permitan determinar grados de parentesco entre poblaciones a un nivel local, regional y más allá, en América Central”, expresó Sánchez.
