
Lourdes Sáurez Barboza, presidenta ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), respondió consultas sobre los problemas de agua en Playa Sámara y Cangrejal de Sámara, en Nicoya, en donde los habitantes llevan meses sin pagar el agua porque el AyA no se las cobra, además de que sufren constantes cortes.
— Vecinos de Sámara aseguran que más de 1.130 abonados llevan casi ocho meses sin pagar el agua porque el AyA no les cobra. Además, los habitantes sufren interrupciones del servicio sin previo aviso ni explicación. ¿Es este subcobro un problema generalizado o único de Sámara? ¿Cómo lo atenderán?
— Es importante que se sepa que Sámara era justamente una operación delegada, lo manejaba una Asada. Quizás por una falta de acompañamiento la Asada, a final de cuentas, llegó un momento en que dijo ‘no puedo operar’. Hubo prolemas, se hizo una investigación y el paso que sigue es que el AyA asuma.
“Entonces, este caso en específico se debe a que, cuando asume el AyA, hay que hacer todo un proceso para incluirlos en nuestra facturación. Sí, tenemos casos así, porque cuando nosotros asumimos un servicio lleva todo un proceso para incluirlos en nuestro sistema.
“Además, nuestra tarifa es más alta, y tampoco podemos venir y meterle esa tarifa de una vez a la población, porque se estarían quejando por un cobro excesivo. Existe algo que se llama tarifa educativa, que consiste en ir poco a poco con la población.
“A eso se suma que nosotros tenemos que dar un servicio óptimo y de calidad para poder proceder a dicho cobro. Entonces, eso pasa con las Asadas cuando las asumimos nosotros (...).
“Algo que he visto en mi administración es que el servicio se suspende por diferentes plazos o tiempos, porque no tenemos suficiente agua o demás, y el cobro más bien aumenta. Entonces, estamos revisando la normativa para ver qué podemos hacer, qué podemos aplicar.
“Aparentemente, hay una pequeña luz por ahí que podríamos aplicar en aquellas zonas en donde tenemos suspensiones recurrentes, de manera que el costarricense sienta que está pagando por el servicio que tiene, que quizás en este momento no es el más eficiente u óptimo. Eso lo estamos revisando.
“Sí, tenemos quejas, estamos atendiéndolas con responsabilidad y trabajando para que el costarricense sepa por qué pasa esto y cómo lo podemos solucionar”.
— Entonces, ¿esos casos de usuarios a los que no se les realiza el cobro se han dado solamente cuando la Asada cede al AyA la administración?
— Tenemos esos casos y tenemos un caso en Guanacaste, por ejemplo, que es porque hace mucho tiempo el agua no tenía calidad. Si nosotros no logramos dar un servicio bien, o sea, de calidad potable, el cobro no se realiza.
“Entonces tenemos un par de casos en Guanacaste donde lo que hacemos es justamente arreglar el sistema, y cuando ya logramos demostrarle a la gente que el agua es potable, empezamos el proceso de cobro con tarifa educativa, poco a poco. Son los únicos casos en los cuales nosotros suspendemos el cobro.
“Es importante que la gente conozca que el AyA vive de la tarifa. Nosotros no tenemos más ingresos. Tenemos que hacer muchas transferencias a otras instituciones por temas de normativa, pero al AyA nadie le transfiere recursos. De vez en cuando el Inder nada más, pero para proyectos específicos.
“Entonces, las cosas que nosotros hacemos salen sí o sí de la tarifa que se cobra. Es ahí donde nosotros estamos buscando una mejor forma administrativa-financiera.
“No voy a ocultar que en mi administración hemos identificado muchas mejoras administrativas de la institución. Es una institución que debe actualizarse, transformarse digitalmente. Todo es un poco rudimentario. Y esto va a venir también a mejorar el manejo de estas tarifas.
“Entonces, les cobramos casi que a todos nuestros usuarios, pero cuando asumimos un nuevo sistema, ahí el cobro no es tan inmediato, tenemos que demostrar que el servicio es óptimo. Yo no puedo empezar a cobrar si tengo un pozo o naciente que no me da agua de calidad”.
