Sofía Chinchilla C.. 31 marzo
La investigación de la Procuraduría de la Ética no encontró evidencia del vínculo personal entre Rivera y Campbell, pues el acta de bautizo de la exasesora no especifica quiénes fueron sus padrinos. Foto: Lilliam Arce para LN.
La investigación de la Procuraduría de la Ética no encontró evidencia del vínculo personal entre Rivera y Campbell, pues el acta de bautizo de la exasesora no especifica quiénes fueron sus padrinos. Foto: Lilliam Arce para LN.

La Procuraduría de la Ética Pública (PEP) no encontró indicios de que la vicepresidenta Epsy Campbell cometiera algún acto irregular al nombrar en su despacho, cuando fue canciller de la República, a Katherine Rivera Mc Kinley, a quien ella había reconocido como su ahijada.

La PEP comunicó, este martes, que ordenó la desestimación y archivo de la investigación, pues no identificó que se haya incurrido “en alguna conducta activa o pasiva de conflicto de interés, violación al deber de abstención u otra relacionada con el régimen de la ética pública”.

La pesquisa sobre el nombramiento de Rivera McKinley se abrió en octubre del 2018, un día después de que Campbell admitiera, durante una audiencia en el Congreso, que era madrina de la entonces exasesora.

Katherine Rivera también es hija de Ann McKinley, expresidenta ejecutiva de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica (Japdeva) y amiga de Campbell, además de madrina de un nieto de la vicepresidenta.

En esa audiencia, Campbell argumentó que su asesora tenía un puesto de confianza para el cual estaba calificada, pues estudió Relaciones Internacionales. Además, alegó que, entre ellas, no existe conganguinidad.

Rivera dejó su cargo cuatro días después de esa comparecencia. En la carta de renuncia, negó ser ahijada de bautizo de la entonces canciller y defendió su idoneidad para el cargo que desempeñó.

Luego de analizar la normativa vigente sobre las limitaciones para los nombramientos en la función pública, en razón de las relaciones de parenteso por consanguinidad o afinidad, la Procuraduría de la Ética concluyó que no existe una restricción específica cuando lo que existe es un vínculo “espiritual”.

“No se trata de cualquier relación o vínculo el que tiene la virtud de generar una incompatibilidad contemplada legalmente para el ingreso a la función pública, siendo, por ende, la relación de parentesco aquella que surge de un lazo familiar que se obtiene desde el nacimiento, la adopción o el matrimonio”.

“Así, se aprecia que una relación que provenga exclusivamente de un vínculo espiritual de afectividad no genera parentesco en sentido estricto ni está limitado por el ordenamiento jurídico”, concluyó la PEP.

En todo caso, la investigación de la Procuraduría de la Ética no encontró evidencia del vínculo personal entre Rivera y Campbell, pues el acta de bautizo de la exasesora no especifica quiénes fueron sus padrinos; además, durante la investigación, la internacionalista se abstuvo de declarar, mientras que Campbell no admitió que ella fuera su ahijada.

“No obstante, refirió a una práctica común de su entorno, donde, por ejemplo, personas que no son familia entre sí llaman mamá o papá, de forma coloquial, a sus padres biológicos, o a ella misma, como muestra de afecto. Por eso, indica que en su momento respondió afirmativamente a la pregunta que se le planteó en la audiencia de la Asamblea Legislativa, la cual consideró algo normal”, reseña el informe.

La PEP también entrevistó a exfuncionarios de la Cancillería, pero, según el reporte, ninguno de los testimonios deja ver que hayan existido presiones para concretar el nombramiento de Rivera McKinley.

“Tampoco, se aprecia que el tema sobre una eventual relación de cercanía o amistad, entre las señoras Campbell Barr y Rivera Mc Kinley, hubiera sido de su conocimiento y menos aún que fuera un factor que hubiese tenido alguna relevancia o impacto al momento de efectuar este trámite”.

A esto se suma, dice la Procuraduría, que el personal técnico de la oficina de Recursos Humanos es del criterio de que la señora Katherine Rivera Mc Kinley sí cumplió con los requisitos del puesto en que fue nombrada", indica el reporte de la PEP.

Campbell renunció al cargo de canciller el 11 de diciembre del 2018. Desde entonces, solo desempeña su cargo como vicepresidenta de la República.