Silvia Artavia. 25 junio
Magistrado Paul Rueda. Fotografía José Cordero
Magistrado Paul Rueda. Fotografía José Cordero

El magistrado de la Sala IV, Paul Rueda, dice no encontrar una explicación para saber por qué fue tan complejo el proceso que permitió su continuidad en el cargo.

Sin embargo, considera que en la Asamblea, al final imperaron los discursos en favor de la independencia judicial y que una de las principales lecciones que extrae es la necesidad de que la Sala Constitucional sea independiente del Poder Judicial.

Así reaccionó Rueda en entrevista con La Nación luego de conocer que quedó reelecto automáticamente al fracasar en el Congreso el intento por impedir su reelección, la noche de este lunes.

--¿Qué sabor de boca le deja el proceso que se ha gestado en torno a su reelección? ¿Cree que hubo intromisión en la independencia del Poder Judicial?

Yo soy respetuoso de todo el procedimiento legislativo y pienso que ahí existe una gran libertad entre los legisladores para optar por las distintas modalidades y votar las diferentes mociones que ellos planteen.

“Creo, sin embargo, que lo relevante es que, en los diversos discursos que yo oí, finalmente imperaron los que estaban en pro de la independencia judicial. Cuando en un país, la independencia y la imparcialidad de un Poder Judicial está en peligro, se pone en riesgo todo el sistema”.

--¿Hubo intromisión en la independencia?

Yo no puedo referirme a esos aspectos porque tenemos otras acciones de inconstitucionalidad que están, precisamente, relacionadas con ese tema del secreto. Si yo me pronunciara en estos momentos, pues no podría votar.

--¿Le cobraban a usted algún fallo en específico?

Hubo algunos memes de algunas organizaciones gremiales del Poder Judicial en que hacían una relación entre votos en los que yo participé referidos al tema de pensiones del Poder Judicial y también relacionados con el plan fiscal. Vi el de Anejud; no vi más.

“Yo pienso que no se puede generalizar a los sindicatos, me refiero específicamente a Anejud”.

--¿Hubo ganancia para la constitucionalidad o para la transparencia del país después de este proceso de reelección?

Hubo una gran transparencia. Las distintas posiciones se externaron en cuanto a sus motivaciones y, por otro lado, creo que la prensa jugó un papel fundamental, lo mismo que las redes y la sociedad civil.

"Mucha gente de sectores académicos, empresariales, trabajadores, vieron que a un juez no se le puede castigar por el criterio jurídico que tiene en un determinado caso como tesis te principio. Si el juez se ve, de una u otra forma, presionado o coaccionado, se está ante una amenaza de la imparcialidad del juez. Y eso afecta un factor fundamental del sistema democrático.

"En el sistema democrático cualquier poder puede fallar, menos el judicial, porque sobre el judicial descansa la confianza en el mismo. Cuando un poder judicial se ve debilitado, en realidad es el sistema político en sí el que sufre”.

--¿A qué atribuye las reservas de los diputados para con usted? Hace poco fue reelecta Julia Varela como magistrada de la Sala Segunda, aún cuando ella cumplía ya dos períodos y también con un informe negativo.

No tengo idea. Aparte de la sustentación técnica que tienen los diversos fallos, que en eso la oficina se ha esmerado mucho. La oficina mía ha tenido el mejor desempeño de todas, en cuanto a circulante, dentro de la Sala Constitucional.

"Aparte de eso, yo estuve muy involucrado, desde hace dos años, en procesos de reforma judicial, que ahora las compañeras y compañeros están desarrollando y aprobando, pero eso se inició a consecuencia de una iniciativa mía en el año 2017, en el momento más álgido de la crisis del Poder Judicial.

"De manera que, si yo reviso mi informe de labores, tanto desde el punto de vista de las sentencias, de rendimiento de la oficina y de lo que se ha hecho por mejorar la administración del Poder Judicial, creo que que, con creces, se han cumplido las tareas.

"Será en el ámbito político que se podrá entrar a debatir la razón por la cual este proceso de reelección fue tan complejo, comparado con los de otros compañeros.

"En el caso mío, sinceramente, yo no veo ninguna explicación para saber por qué ha sido tan completo ese proceso. No obstante, reitero que sí me parece que nosotros vivimos en una democracia y, cuando hablo de transparencia, es que la gente ha podido observar todo este proceso.

“Es importante destacar que vivimos en un sistema democrático donde la gente puede darse cuenta de cómo suceden estos acontecimientos de relevancia nacional”.

--¿Cuáles son los retos que tiene la Sala Constitucional y de qué forma usted puede aportar a estos?

Más que la Sala Constitucional, el Poder Judicial en sí…

--Le preguntaba por la Sala porque usted mismo ha dicho que los costarricenses se sienten tan representados por la Sala que hasta ven, en esta, un segundo sistema de citas de la CCSS.

De esta experiencia que he tenido, definitivamente, la primera conclusión que extraigo es que la Sala Constitucional tiene que ser independiente del Poder Judicial. Nosotros somos un órgano de control de constitucionalidad que irradia sobre el resto de la administración pública y, por supuesto, sobre el Poder Judicial.

"Me parece que lo más sano es que la Sala Constitucional tenga una independencia con respecto a los demás poderes públicos.

"El segundo punto que yo diría que se tiene que ver, pero ya es un debate muy complejo... Yo mismo, en la comparecencia (con los diputados de la Comisión de Nombramientos), dije que hay pros y contras del sistema actual, pero sí tiene que haber un debate entre un modelo de justicia constitucional tradicional en que la jurisdicción constitucional entra como instancia de último piso y el modelo actual, que es absolutamente directo.

"Ahí hay un gran debate, porque ambos modelos tienen sus pros y sus contras, que requiere de un intercambio de opiniones, tanto del poder Legislativo como del Judicial, básicamente, de la Sala Constitucional.

"Por lo pronto, definitivamente, la salida de la Sala Constitucional del Poder Judicial me parece absolutamente necesaria, porque uno ha visto cómo, de repente, es difícil que se están resolviendo cuestiones en Sala Constitucional que, a su vez, son conocidas en Corte Plena porque, precisamente, están referidas a este poder de la República.

“Pienso que lo más sano es que la Sala Constitucional tenga una autonomía plena”.

--¿Cómo debería ser ese acceso al sistema de justicia (constitucional)?

Normalmente, el acceso al sistema de justicia constitucional pasa primero por el tamiz de haber acudido a instancias inferiores y, finalmente, se llega a control de constitucionalidad.

"En cambio, en Costa Rica, por ejemplo, el proceso sumario de amparo constituye una vía directa de acceso a la justicia constitucional. Se sobrecarga la jurisdicción, merced a que el resto de la administración pública no funciona tan eficiente y a que otras jurisdicciones ordinarias son más lentas.

"Eso lo que explica, por ejemplo, en el caso de salud y en el caso de la gente que acude porque tardan mucho en darle una cita en la Caja, esto nos implica esta situación.

"Eso tiene pros y contras, porque también tiene un gran beneficio. La gente, de una manera más pronta, puede atender problemas relacionados con cosas muy importantes, como la salud y la vida, pero esta situación también tiene su otro problema, que, de repente, la Sala podría convertirse en una especie de elemento más administrativo. Un paso más administrativo para que le den a la gente una cita en la Caja.

“Que quede muy claro que yo no estoy indicando que una u otra opción sea la mejor. Yo lo que estoy diciendo es que ahí tenemos un problema, y que se problema hay que atenderlo y analizar sus distintas aristas, a ver si es posible encontrar una solución a un problema que uno está viendo con el exceso de cargos en la Sala”.

--¿Eso requeriría una reforma de qué tipo?

Constitucional y legal. Es todo un debate, porque ya ha habido unos proyectos de reforma de la Ley de Jurisdicción Constitucional que no han tenido éxito, entonces habría que retomar la discusión.

"Es cierto, me han dicho –no confirmado– que algunos médicos hasta les recomiendan a los pacientes que están en una lista de espera que vayan a poner un amparo para que los atiendan más rápido. Me lo han contado. No lo puedo confirmar, pero me lo han dicho.

"Ahí uno detecta algún tipo de anormalidad administrativa, porque resulta que se vuelve normal que la gente acuda a la Sala para tener una cita. ¿Eso está mal o está bien? Es relativo, porque desde el punto de vista del paciente que quiere tener una cita o que necesita una operación, le hace un gran bien, pero es evidente que hay algo que no está funcionando.

“La administración debería funcionar, de por sí, bien, para que la gente no tenga que acudir a la Sala por esas cosas”.

--En la comparecencia ante los diputados, usted se refirió a cómo la Sala Constitucional ve actualmente a las personas con discapacidad y a la necesidad de integrarlas al sistema educativo, por ejemplo, en lugar de crear uno específico para ellas. ¿Cuáles serían algunos de esos temas sociales en los que la Sala ha cambiado el paradigma en los últimos años?

Son varios los temas. Por ejemplo, en lo que se refiere a la protección a los menores, nosotros hemos destacado un enfoque que se llama infantocéntrico que, en resumidas cuentas, tiene que ver con la evolución a la protección al menor, donde este cada día es más escuchado y tomado en cuenta su criterio, y donde lo que realmente se busca es aquella solución que mejor le convenga a la persona menor de edad.

"En el tema de mujeres, por ejemplo, se estableció que una mujer que tiene derecho a lactancia y tiene gemelos, evidentemente, ese permiso tiene que ser duplicado, no una hora, sino dos horas, en virtud de que la persona no tiene un hijo, sino dos.

“Y también podríamos hablar de aspectos relacionados con la protección a los usuarios de salud. Por ejemplo, cuando se ha establecido que, en caso de huelga, la salud prima sobre este derecho, de manera que primero hay que velar sobre esa vida y sobre esa salud de los pacientes”.