Nicaragua es el segundo destino de los costarricenses que viajan al extranjero, pese a las tensiones diplomáticas de los últimos cinco años surgidas por la invasión a isla Calero. El primero es Estados Unidos.
Negocios y turismo son los principales intereses que mueven a miles de costarricenses a entrar a Nicaragua por agua, tierra o aire.
Datos de la Dirección General de Migración revelan que hasta agosto del 2015 se reportaron 117.984 salidas. Solo Estados Unidos está por encima de esa cifra, con 119.524 salidas.
En todo el 2014, Migración registró 167.225 salidas con rumbo a Nicaragua.
Más allá de las tensiones políticas, el viaje a Nicaragua sigue seduciendo a los costarricenses, por diversos factores. Entre los de mayor peso figuran la cercanía y el precio, que hacen de este destino uno más económico que incluso otros puntos nacionales.
Un viaje de poco más de una hora en avión, o de siete horas desde San José hasta Managua en autobús con un costo menor a los $100, ida y vuelta, se vuelve tentador para los turistas y los inversionistas locales.
Esto a pesar de actos aislados de parte de oficiales de la Policía nicaragüense que han afectado la imagen del recibimiento que tienen los ticos en ese país.
El más reciente ejemplo lo sufrió la entrenadora del equipo de fútbol femenino del Club Sport Herediano, Jacqueline Álvarez, quien denunció abusos y maltrato por parte de oficiales migratorios nicaragüenses el 29 de noviembre pasado.
Los oficiales buscaban presuntas drogas, lo cual fue descartado luego de varias horas.
Otro caso fue el de Ed Tiffer Campos, un comerciante que fue retenido cerca de un mes en la cárcel de El Chipote, una antigua prisión para enemigos políticos del régimen somocista.

Este es el caso de José Luis Alfaro, un herediano que salió el pasado miércoles hacia Nicaragua para pasar allá el fin de año en compañía de amigos.
“Voy de vacaciones para Ometepe. Ya hemos ido antes a Nicaragua. Allá todo es mucho más barato y los servicios son de buena calidad”, expuso Alfaro.
Otra viajera, María Isabel Flores narró que en el pasado estuvo de visita en Managua y Masaya. Ahora se dispone a recorrer otros puntos del país porque le “atrae la cultura”.
En vela. El fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) del 16 de diciembre pasado, a favor de Costa Rica por el caso de la invasión de isla Calero encendió las luces de alerta del empresariado nicaragüense, ante la eventual afectación del ingreso de ticos por decisiones internas del gobierno de Daniel Ortega.
Lo anterior a raíz de las reacciones políticas que se desataron desde el Congreso y otros sectores políticos que plantearon la posibilidad de cobrar un impuesto a las visas para los ticos.
Esta posibilidad generó el reclamo de los empresarios nicas, quienes consideran que el país del norte no se puede dar el lujo de echar tierra sobre el interés de los muchos costarricenses de viajar allende el San Juan.
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada de Nicaragua (Cosep), José Adán Aguerri, fue quien alertó horas después del fallo de la CIJ de que si Ortega ordena el cobro de la visa para los ticos, sería la propia economía nicaragüense la que resultaría afectada.
“Los únicos que perderíamos con ese tipo de medidas seríamos los nicaragüenses”, declaró Aguerri en conferencia de prensa en Managua el propio día de la sentencia.
El canciller costarricense, Manuel González, manifestó que está esperanzado en que no se tome en serio el cobro de visa a los nacionales. “Esa no es la manera de asumir su responsabilidad”, sentenció.