Carlos Láscarez S.. 16 noviembre

El Gobierno de Daniel Ortega no se guardó ningún calificativo para ofender al presidente Carlos Alvarado por sus críticas a la situación interna en Nicaragua, donde han muerto 325 personas en las protestas callejeras que comenzaron el 18 de abril.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua emitió un comunicado este viernes donde lo tilda, entre otros, de “mal educado, entrometido, despreciativo, relegante y fisgón” por lo que manifestó en la XXVI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, en Guatemala.

Los presidentes y jefes de delegaciones posan este viernes para una fotografía de grupo durante la XXVI Cumbre Iberoamericana en Antigua, Guatemala. Foto AP
Los presidentes y jefes de delegaciones posan este viernes para una fotografía de grupo durante la XXVI Cumbre Iberoamericana en Antigua, Guatemala. Foto AP

Daniel Ortega canceló su participación en esa cumbre, aunque su gobierno no precisó el por qué de su ausencia.

Allí, Alvarado dijo que “nos encontramos sumamente preocupados y dolidos por lo que ocurre en la hermana República de Nicaragua”, al tiempo que instó por una salida “pacífica” a la crisis en Venezuela.

En el cónclave participan 14 gobernantes y cuatro vicepresidentes, incluyendo a los de Bolivia, Brasil y México. También participan el rey de España Felipe VI, y los jefes de gobierno de ese país y Andorra.

“El señor presidente de Costa Rica, que proclama el respeto a la soberanía de los Estados y la no injerencia en los asuntos internos, actuando como ficha de la política injerencista de los Estados Unidos, llegó a la mesa de este evento con disonancias atrevidas, ridículos aires de grandeza y voces de superioridad pro- imperialistas, incompatibles con el respeto al derecho ajeno, que es la paz”, indica un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.

Añade que el ‘señor presidente de Costa Rica clama y reclama por Nicaragua, por Venezuela, como candil de la calle, que no ve ni quiere ver el desorden, la oscuridad, en su propia casa, donde desde su llegada al Gobierno, han proliferado conflictos sociales, económicos, institucionales, denuncias de abuso y corrupción, represión, heridos y asesinatos", agrega la nota diplomática.

“Costa Rica lleva más de 10 semanas de huelga que han afectado su economía y que han representado brutalidad, abuso de autoridad, muertos y conductas avasallantes en la relación social con las Fuerzas Ciudadanas que exigen cambios”, agrega el documento.

“Rechazamos rotundamente la actitud prepotente y de escasa inteligencia o sensibilidad diplomática, que ha exhibido esta tarde, en Antigua, Guatemala, el señor Alvarado, mostrando ese carácter mal educado, entrometido, despreciativo, relegante y fisgón que ha caracterizado sus discursos y su actuación, en relación con un país hermano y vecino, que nunca le ha hecho daño”, agregan en la misiva.

El comunicado cierra indicando que “la pequeñez es delirante, atienda su llano, Señor Presidente, que usted sí lo tiene en llamas!”.

Alvarado pide uso de diplomacia para presionar a Ortega

Lo que provocó la fuerte reacción de Nicaragua fue el discurso de Carlos Alvarado, quien manifestó en la cumbre que el “diálogo (en ese país) ha quedado como un eco que retumba únicamente en los corazones de quienes hoy lloran con dolor por una sociedad justa e igualitaria, para lograr así una democracia”.

El gobernante pidió a la comunidad internacional “hacer uso de la diplomacia, el multilateralismo y la mediación como herramientas válidas frente a los graves acontecimientos que se conocen” en Nicaragua, informó la agencia de noticias AFP.

El presidente nicaragüense Daniel Ortega es acusado de reprimir con dureza desde abril pasado a sus críticos y cargar contra movilizaciones, con saldo de cientos de muertos.

Asimismo, el mandatario costarricense expresó su preocupación por la situación en Venezuela ante el “irrespeto al Estado de Derecho y a la propia institucionalidad, así como las reiteradas violaciones a los derechos humanos”.

”Reafirmamos nuestro compromiso para contribuir con la superación de la grave crisis política, económica, social y humanitaria que atraviesa Venezuela. La solución es una salida pacífica y negociada, en el marco del derecho internacional", puntualizó.

El rey de España Felipe VI le da la mano al presidente mexicano Enrique Peña Nieto, junto al presidente brasileño Michel Temer. El presidente Carlos Alvarado observó el gesto. Foto: AFP
El rey de España Felipe VI le da la mano al presidente mexicano Enrique Peña Nieto, junto al presidente brasileño Michel Temer. El presidente Carlos Alvarado observó el gesto. Foto: AFP
Venezuela responde: ‘cortina de humo’ en Costa Rica

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, arremetió contra el mandatario costarricense al calificar su discurso como “disonante” y una “cortina de humo para tratar de ocultar problemas internos”, agregó la agencia de noticias AFP.

“Nuestro presidente obrero, que fue sindicalista, y muy reconocido, se pone a la orden de Costa Rica para que logren entablar un diálogo social, respetuoso, con los trabajadores de Costa Rica que tienen más de 68 días en una huelga ante las reformas fiscales”, agregó.

Más crítico fue su homólogo de Nicaragua, Denis Moncada, al comentar que Alvarado “ha irrespetado la soberanía, la independencia y la autodeterminación del pueblo nicaragüense”.

“Irrespeta el principio de no injerencia en asuntos internos de otros Estados trasgrediendo la carta de la ONU”, agregó, al considerar que Alvarado actúa “como ficha de los Estados Unidos” en contra del gobierno y pueblo nicaragüense.

En tanto, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, expresó su total apoyo a Nicaragua y Venezuela, tras afirmar que son víctimas de agresiones extranjeras.

“Reiteramos nuestra solidaridad con la República Bolivariana de Venezuela y la República de Nicaragua frente a las medidas coercitivas unilaterales, la manipulación comunicacional, la amenaza y la injerencia externa”, aseguró durante su intervención.

Ortega y la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, cancelaron su participación en el cónclave horas antes de la apertura. Pese a la ausencia de Ortega en la cumbre, un grupo de unos 25 nicaragüenses, la mayoría con los rostros cubiertos, demandaron a los gobernantes iberoamericanos condenar la represión en Nicaragua .