Política

Personas mayores de 40 años serán determinantes en elecciones del 2022

Población más joven decrece entre los votantes y es la que menos sale a votar

En la década de los 90, el país solía acudir a las votaciones nacionales con electorados mayoritariamente jóvenes. En 1994, por ejemplo, más del 60% del padrón correspondía a personas entre 18 y 40 años.

Para el 2022, exactamente 28 años después, los votantes que afrontarán una nueva elección nacional tienen una composición muy diferente. Atrás quedó la época en que los más jóvenes representaban el grueso del padrón. Ahora, los mayores de 40 años constituyen la mayoría.

De acuerdo con datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), casi el 52% de los votantes tenía más de cuatro décadas de vida en los comicios municipales de febrero del 2020.

El TSE todavía no dispone de la distribución etaria del padrón que se utilizará en febrero próximo, pero la tendencia es clara.

El cambio demográfico del país provocó que el grupo de personas mayores de 40 años aumentara del 39% al 52% del electorado entre 1994 y el 2020.

Consecuentemente, los menores de 40 años pasaron de representar un 61% del padrón a un 48%, con el ingrediente adicional de que son los más abstencionistas. Entre los menores de 30 años, prácticamente 4 de cada 10 ciudadanos no asiste a las urnas.

Mayores de 50 años, los de más crecimiento

Juan Carlos González Hidalgo, quien labora en un parqueo público de Grecia, Alajuela, sostiene que irá a votar en febrero del 2022 porque lo considera un deber, pero en este momento no tiene candidato ni color político definido.

“Pero a votar sí voy”, asegura González, quien lamenta que algunos jóvenes se muestren apáticos. “A la juventud ya no le interesa, son ellos los que están dejando de ejercer el voto”, dice.

Este hombre de 54 años forma parte del grupo etario de mayor crecimiento de todos.

Los mayores de 50 años registraron un notable crecimiento de 12 puntos porcentuales dentro del padrón. Pasaron del 23% al 35% del electorado de 1994 al 2020.

En forma paralela, casi la misma cantidad de puntos que ganó el segmento de mayores de 50 años lo perdió el grupo menor de 40 años, el cual cayó de un 61% a un 48%.

El grupo de en medio, el de personas que tienen entre 40 y 49 años se ha mantenido más estable: pasó de un 16% a un 17%, aunque en el 2006 alcanzó casi un 20% y luego bajó.

Estos datos se desprenden de un análisis realizado por La Nación sobre los cambios etarios en los padrones de los últimos siete procesos electorales.

Al observar los cambios de forma más detallada, se nota que todos los grupos etarios de mayores edades registran fuertes crecimientos.

La sección de votantes entre 50 y 59 años pasó de representar un 10% al padrón al 15%.

Las personas de 60 a 69 años pasaron del 7% al 11%, mientras que los mayores de 70 años hoy constituyen un significativo 8,5%, que hace 27 años estaba en un 5,8%.

En cambio, los grupos que mayor declive presentan son los más jóvenes.

Para el proceso electoral de 1994, una tercera parte del padrón (34%) estaba compuesto por personas de 18 a 29 años, siendo el grupo con más peso.

Con el paso de los años, la presencia de este grupo disminuyó cada vez más, ocasionando que, para las últimas elecciones municipales, el grupo pasara a representar una cuarta parte del padrón (26%).

Lo mismo sucedió con el grupo que le sigue, compuesto por costarricenses con edades entre 30 y 39 años, que pasó del 26% al 22% del electorado, aunque en el 2010 bajó hasta un 20%.

Abstencionismo crece menos en mayores de 50 años

Si bien todos los grupos etarios aumentaron su abstencionismo en los últimos procesos, las poblaciones mayores de 50 años son las que menos crecimiento presentaron.

Ana Elia Ledezma, de 65 años, se gana la vida vendiendo lotería en el centro de Grecia. Ella es parte de las personas que se abstienen a votar, pues asegura que “no hay cara en que persignarse”.

“Yo a votar no, la política nunca me ha gustado porque lo que yo veo, enfrente de nosotros, va peor que lo que tenemos y que lo que hemos tenido, entonces, ¿para qué voy a ir a votar?

“Es una pura corrupción, una robadera, vea a los diputados, los que tenemos, ¿de dónde los sacaron? Si van a poner diputados, escojan la gente que tenga un poquito de entendimiento”, lamentó Ledezma.

Según los datos del TSE sobre elecciones nacionales, el abstencionismo ha crecido más entre los menores de 40 años, en comparación con los mayores.

Entre los jóvenes de 18 a 29 años, por ejemplo, el abstencionismo subió de un 19% a un 39% entre 1994 y el 2018.

Este crecimiento, de 20 puntos porcentuales, contrasta con lo sucedido con el grupo que va de 50 a 59 años.

En este caso, el crecimiento fue de 13 puntos, al pasar de un 16,9% a un 30%.

Poco entusiasmo por elecciones

La más reciente encuesta del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), con una muestra tomada en abril de este año, explica que uno de los factores elementales de la participación electoral es el nivel de entusiasmo político y la afinidad por las agrupaciones partidarias.

Sin embargo, en este momento se registra un bajo entusiasmo y la identificación partidaria más baja de las últimas décadas.

Un 9% tiene un alto nivel de entusiasmo, frente al 38% al que no le interesa nada.

Con elementos como esos, " es altamente probable una reducción de la participación electoral”, dice el estudio.

Según la encuesta, hace cuatro años, para octubre de 2017, el porcentaje de personas que no simpatizaba con partido político alguno era de un 66%, pero hoy esa cifra es de un 87%.

De los costarricenses indagados para esta encuesta, los principales sentimientos que relacionaron con la política fueron desconfianza, decepción y malestar.

La encuesta del CIEP se aplicó a 821 personas mayores de 18 años con teléfono celular, en las siete provincias, entre el 26 y 30 de abril.

Michelle Campos

Michelle Campos

Periodista en la sección de Política. Graduada como bachiller en periodismo en la Universidad Latina de Costa Rica. Estudiante de licenciatura en Mercadeo. Ganadora de la Clase 8 del proyecto de periodismo colaborativo Punto y Aparte.