
Lo que una vez fue un conflicto interno, peleado entre paramilitares y guerrilleros en suelo colombiano, hoy en día trasciende las fronteras de ese país, dejando sus secuelas por todo el continente americano, según expresó este lunes el presidente de Colombia, Gustavo Petro Urrego, durante una conferencia en la Universidad de la Paz, en San José, Costa Rica.
“No fue la democracia lo que eliminó el conflicto (...). Involucionó hacia lo que es hoy, que ya no es el conflicto de una insurgencia contra un Estado y un Estado defendiéndose, es el conflicto de las economías ilícitas (el comercio de drogas ilegales) contra el pueblo mismo, ni siquiera golpea al Estado”, expresó el mandatario.
De acuerdo con Petro, el continente americano experimenta un conflicto silencioso, que se va construyendo a partir de guerras urbanas, que buscan el control territorial y pueden desembocar en graves consecuencias como lo que ocurre en Haití, donde pandillas controlan alrededor del 80% de la capital, Puerto Príncipe.
La Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que en lo que va del 2023, la violencia de pandillas ha dejado más de 2.400 muertos, incluyendo cientos de fallecidos por linchamientos por habitantes y grupos de autodefensa.
“Hasta el conflicto ideológico de la Guerra Fría respetaba las fronteras, aquí no, aquí se vuelve de las Américas, se va volviendo del mundo”, indicó el presidente, a quien la Universidad para la Paz entregó el título doctor honoris causa.
Cifras similares a las de una guerra
Petro comparó el fenómeno que vive la región con la guerra en Ucrania o las invasiones a los países árabes; en su criterio, estos conflictos bélicos no arrojan los mismos números de muertos que diariamente se ven en los países de América, por el consumo y tráfico de drogas.
Por ejemplo, mencionó el caso de Estados Unidos y la crisis del fentanilo, un opioide sintético, hasta 50 veces más potente que la heroína y que mata a casi 200 personas al día en el país norteamericano.
Esta poderosa droga es la responsables de dos tercios de las 107.735 muertes por sobredosis de drogas registradas en el país en 2021.
Asimismo, señaló que las actividades de estos grupos dedicados a las “economías ilícitas” han provocado que las ciudades más violentas del mundo, estén en el continente americano.
Costa Rica no se escapa de esta realidad, en lo que va del año se contabilizan a nivel nacional, un total de 583 asesinatos, es decir, 167 más que los registrados en el mismo período del año pasado (416).
Los muertos se acumulan debido principalmente a las disputas por territorios para la venta de drogas, los ajustes de cuentas y las venganzas, según las investigaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
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Eliminar la ilicitud
Sobre las posibles soluciones, el mandatario colombiano dijo sentir impotencia, ya que es un asunto fuera del control de un solo país, incluso comparó el fenómeno con el del calentamiento global y el rol que las grandes potencias económicas tendrían que asumir.
“La economía ilícita depende del mundo, no de nosotros, no tenemos las palancas de control”, indicó.
Si bien evitó manifestarse a favor o en contra de la legalización del consumo de las drogas, aseguró que la búsqueda de soluciones puede “llevar a quitar la ilicitud”, lo que a su vez se podría traducir en “degradar más a la humanidad o, al contrario, evitar la disolución incluso de la existencia de la palabra democracia”.
“¿Podríamos pasar a ser sociedades pacíficas, democracias profundas y multicolores? ¿Podríamos extinguir la palabra conflicto armado del mundo, con toda su complejidad?”, se cuestionó.
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