322.500 asalariados carecen de seguro social por el empleo. Ellos representan el 15% de los 2,15 millones trabajadores del país y el 20% del grupo que tienen patrono, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).
¿Cómo se produce este fenómeno? Algunas veces, el empleador decide no inscribir a sus empleados, para reducir costos y evitar trámites, y entonces les otorga un monto de dinero para que se inscriban como trabajadores independientes ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).
No obstante, la mayoría no se inscribe porque eso implica una baja para su remuneración. Esto los deja desprotegidos en caso de enfermedad y sin cotizar para una futura pensión.
Así lo indicaron por separado Braulio Villegas, responsable de la Encuesta Continua de Empleo del INEC, y Olman Segura, director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (Cinpe), de la Universidad Nacional (UNA).
Es ilegal y se sanciona, dice CCSS
Consultada sobre esta práctica, la CCSS informó de que la obligación del patrono es registrar ante la institución a los trabajadores que tiene a su cargo, indicar los salarios que les pagan y deducir las cuotas para aportarlas a la seguridad social, junto con el aporte patronal.
La institución admitió que el Servicio de Inspección no dispone de estadísticas sobre este problema.
Sin embargo, explicó que, cuando este departamento interviene por falta de inscripción patronal u omisión en el reporte salarial, procede a poner a derecho la situación independiente de la causa.
“Es decir, se genera la inscripción patronal o se elaboran las planillas que debieron realizarse para la acreditación y recaudación de las cuotas omitidas de los trabajadores, con los intereses y recargos legales, mediante procedimientos administrativos correspondientes a estudios que se denominan ‘inscripción patronal’ y ‘planillas adicionales’”, explicó la Caja.
Las infracciones por las omisiones señaladas, inclusive, pueden ser elevadas a un juzgado de Trabajo para la imposición de multas, según lo establece la normativa de la CCSS.
El artículo 44 de la Ley Constitutiva de la CCSS establece multas equivalentes al 5% del total de salarios omitidos por ausencia de inscripción patronal.
También, se sanciona con el equivalente a cinco salarios base a quien no reporte en planillas de la CCSS a sus trabajadores o incurra en falsedad en cuanto al monto de sus salarios.
Mala cultura y costo de aseguramiento
Braulio Villegas, del INEC, dijo que, aunque un asalariado se asegure por cuenta propia, “su relación laboral no es formal porque no es el patrón el que cotiza directamente a la seguridad social”.
Por su parte, Olman Segura, de la UNA, afirmó que la omisión del aseguramiento patronal es una práctica ilegal originada en una mala cultura, aunque no descarta que influya el alto costo de la seguridad social.
“El patrono evita dar las vueltas en la Caja para asegurar al trabajador, evita pagar todos los meses atrasados en caso de que deba. Simplemente no lo hace y le da la plata al trabajador”, aseguró el economista.
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De acuerdo con la las normas de la Caja, al patrono le corresponde contribuir a la seguridad social con un 26,5% sobre el salario del trabajador. Este se distribuye en el pago por Seguro de Enfermedad y Maternidad (SEM); régimen de Invalidez, vejez y Muerte (IVM); ley del trabajador independiente e instituciones como el Fondo de Desarrollo y Asignaciones Familiares (Fodesal).
El asalariado, en tanto, debe contribuir con el 10,5% sobre su salario, para un total de 37% de ambos sobre la remuneración.
¿Dónde están?
Segura sostiene que este tipo de irregularidades ocurren con frecuencia en el empleo doméstico, donde la persona trabajadora puede tener hasta tres trabajos distintos a tiempo parcial.
Suele ocurrir que en cada trabajo, dijo el director de Cinpe, la servidora doméstica le pida la plata del aseguramiento al patrono y se lo deje como parte de la remuneración.
La Encuesta Continua de Empleo indica que además del servicio doméstico, los asalariados sin seguro por empleo están en agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, así como la construcción, la industria manufacturera, comercio y reparación, transporte y almacenamiento, hoteles y restaurantes, entre otras actividades.

