Josué Bravo, Esteban Oviedo. 7 abril
En la foto, el conjunto residencial Don Sergio, ubicado en La Victoria de Sarapiquí, construido con aporte estatal. Fotos: Mayela López
En la foto, el conjunto residencial Don Sergio, ubicado en La Victoria de Sarapiquí, construido con aporte estatal. Fotos: Mayela López

Sarapiquí y San José. En los años recientes, ningún cantón del país creció tanto en población como Sarapiquí.

Entre el 2015 y el 2019, el número de habitantes de este comunidad de la zona norte subió en un 12%, mientras que el promedio del país fue de un 4,9%.

Y Sarapiquí no es un municipio con una población pequeña. Tiene casi 81.000 habitantes, lo que lo ubica en el puesto número 16 entre los 82 cantones del país por cantidad de población.

El número de habitantes de esta región de la provincia de Heredia subió de poco más de 72.000, en el 2015, a casi 81.000, en el 2019.

Si bien la diferencia nominal no es muy grande, sí es significativa en términos porcentuales en un país en donde el crecimiento de la población se desacelera cada vez más.

De hecho, la población de Sarapiquí creció más que la del cantón Central de San José, el más poblado del país.

El número de habitantes josefinos aumentó en 10.800 personas en el mismo periodo, al pasar de 334.000 a 344.800. En porcentaje, aumentó un 3,2%, por debajo de la media del país.

También, crecieron por debajo del promedio otros cantones populosos como Heredia, Desamparados (el tercero más poblado), Pérez Zeledón y Goicoechea.

Después del cantón de Sarapiquí, el segundo con mayor crecimiento es Garabito (11,5%), el cual fue el de mayor incremento años atrás impulsado por el impacto del turismo.

Sin embargo, la población de Garabito es mucho más pequeña: poco más de 25.000 personas.

En tercer lugar, está otro cantón de la zona norte, Los Chiles, con un crecimiento del 9,7%.

Entre los cantones con más de 100.000 habitantes, los de mayor crecimiento son San Carlos (6,7%), Pococí (6,15%) y Alajuela (5,7%).

Del otro lado de la moneda, los cantones con menor crecimiento poblacional son Turrialba (0,2%), Pérez Zeledón (0,7%) y Coto Brus (0,7%).

La población de Turrialba, un municipio con poco menos de 73.700 habitantes, aumentó en solo 200 personas.

Pérez Zeledón, el sétimo más poblado, aumentó en solo 1.000 personas al pasar de 142.000 a 143.000.

Porcentaje de crecimiento poblacional por cantón

FUENTE: ESTADÍSTICAS USADAS POR EL TSE, CON BASE EN EL INEC, PARA CALCULAR EL NÚMERO DE REGIDORES POR CANTÓN.    || E.E. INFOGRAFÍA / LA NACIÓN.

Así se desprende de las estimaciones de población del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), utilizadas por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) para calcular el número de regidores que tendrá cada municipio para el periodo 2020-2024, con las elecciones municipales de febrero próximo.

El crecimiento poblacional de Sarapiquí no parece responder a un fenómeno de natalidad pues, al igual que la mayoría del país, el número de nacimientos está decayendo en este cantón de la zona norte.

Entre el 2014 y el 2018, la cifra de alumbramientos bajó en un 3,7% al comparar un año con otro, mientras que a nivel nacional el decrecimiento fue de un 4,6%.

En cambio, en Los Chiles, otro de los cantones con una de las mayores tasas de crecimiento poblacional, la natalidad sí parece influir, pues los nacimientos del 2018 fueron un 22,6% mayores a los del 2014.

(Video) Pedro Rojas, alcalde de Sarapiquí

Posibles causas del crecimiento
Pedro Rojas, alcalde de Sarapiquí. Foto: Mayela López
Pedro Rojas, alcalde de Sarapiquí. Foto: Mayela López

Para entender el crecimiento demográfico de Sarapiquí, se debe hacer una mirada retrospectiva a su historia reciente, afirman el alcalde, Pedro Rojas Guzmán; el director de la clínica de Puerto Viejo, Alberto Castillo; y la directora del Liceo Nocturno de Río Frío, el más grande el cantón, Rocío Vargas Montero.

Sarapiquí sigue siendo un cantón agrícola. En la foto, una plantación de banano cerca de la localidad de Naranjales. Foto: Mayela López
Sarapiquí sigue siendo un cantón agrícola. En la foto, una plantación de banano cerca de la localidad de Naranjales. Foto: Mayela López

Según Rojas, el aumento de habitantes se observa desde 1990 en este cantón que absorbe el 80% del territorio de la provincia de Heredia.

Por aquella época, Sarapiquí era un cantón más rural que ahora, con pequeños centros de población distribuidos en tres distritos: Puerto Viejo, Horquetas y La Virgen.

El Estado, a través del extinto Instituto de Tierras y Colonización (ITCO, que luego se llamó Instituto de Desarrollo Agrario y, ahora, Instituto de Desarrollo Rural, Inder), donó terrenos a familias que empezaron a establecer pequeños asentamientos principalmente en la zona de Horquetas.

Además, llegaron compañías bananeras que atrajeron mano de obra de otros cantones y de otras provincias, así como de Nicaragua.

Pedro Mondragón, originario de Chinandega, practica béisbol en un campo habilitado por la empresa Chiquita Brands Costa Rica en Coyol, Sarapiquí. Su equipo de béisbol se llama Coyol, el cual participa en la liga cantonal. Foto: Mayela López
Pedro Mondragón, originario de Chinandega, practica béisbol en un campo habilitado por la empresa Chiquita Brands Costa Rica en Coyol, Sarapiquí. Su equipo de béisbol se llama Coyol, el cual participa en la liga cantonal. Foto: Mayela López

Para 1990, según Rojas, el cantón tenía unos 40.000 habitantes y la mano de obra proveniente del resto del país y de Nicaragua se terminó estableciendo en el lugar, buena parte de ella alrededor de los centros agrícolas de trabajo.

“Las mismas compañías bananeras construían ahí, en las fincas, alguna estructura habitacional, ya sean casas o baches o cualquier tipo de infraestructura de ese tipo".

“Entonces, hubo muchísimo impacto y luego vinieron las compañías piñeras que se establecieron en el distrito de La Virgen y alguna que otra en Puerto Viejo”, explicó el alcalde.

Rojas vaticina que el crecimiento no se detendrá. Señala que la inmigración nicaragüense ya tiene una ruta definida y ahora facilitada por la apertura y mejora de la red vial, además de que hay otro fenómeno: la llegada de personas o familias desde el Valle Central.

“Es poca pero es consistente, gente que se viene de la meseta y se compra una finquita, una quintita, un pedacito. Tal vez se viene un poco cansado del ajetreo de la meseta y ese fenómeno estamos viendo. Antes se daba, pero muy poco. Ahora se está incrementando. No tengo datos, pero sí se percibe”, sostiene el alcalde.

Coyol es una de las comunidades que nacieron con la llegada de empresas bananeras a Sarapiquí, las que a su vez construyeron pequeños complejos habitacionales para sus trabajadores. Foto: Mayela López
Coyol es una de las comunidades que nacieron con la llegada de empresas bananeras a Sarapiquí, las que a su vez construyeron pequeños complejos habitacionales para sus trabajadores. Foto: Mayela López

También están llegando comerciantes orientales a invertir en supermercados. Administran 11 de los 12 que hay, según la Municipalidad.

Hoy Sarapiquí tiene dos distritos más: Cureña y Llanuras del Gaspar. El alcalde señala que la actividad agrícola sigue siendo la principal fuente de empleo. A monocultivos como el banano y la piña se suman la ganadería, plantas ornamentales y otros.

Le sigue la actividad comercial y, contrario a lo que se cree, la actividad turística sigue siendo pequeña comparado con otros rubros que sostienen la economía local, de acuerdo con el alcalde.

En la foto, el muelle del río Sarapiquí en Puerto Viejo. Esta vía fluvial es una de las conexiones que tiene el cantón con el río San Juan de Nicaragua. Foto: Mayela López
En la foto, el muelle del río Sarapiquí en Puerto Viejo. Esta vía fluvial es una de las conexiones que tiene el cantón con el río San Juan de Nicaragua. Foto: Mayela López

El doctor Castillo coincide con el alcalde. Añade que el crecimiento demográfico también es facilitado por las vías de acceso al cantón, las cuales han mejorado con el pasar de los años. Tal es el caso de la construcción de la ruta Bajos de Chilamate-Vuelta de Kooper, que facilitó la comunicación entre Sarapiquí y San Carlos en el 2017.

“El incremento uno lo puede sentir en consultorios comunales y en el servicio de emergencias. Sin decir que es abrupto y exagerado, sí se puede sentir. Uno siente que hay más cantidad de personas que requiere más servicio”, explicó el doctor.

En Sarapiquí hay dos áreas de salud, ambas con Ebáis. Una se ubica en Puerto Viejo y otra en Río Frío. En la primera, la proyección de atención para el 2019 es de 49.712 habitantes y en la segunda 31.280, según la Caja.

Alberto Antonio Castillo, director del Área de Salud de Puerto Viejo de Sarapiquí. Foto: Mayela López
Alberto Antonio Castillo, director del Área de Salud de Puerto Viejo de Sarapiquí. Foto: Mayela López

Castillo cita que, por la ruta 32, Sarapiquí está a hora y media de San José; desde Heredia se llega por la ruta 126; desde San Carlos por la ruta 4 y, desde el Caribe, por la 32 y otras vías mejoradas.

Incluso, hay caminos que conectan con la trocha fronteriza.

En total, Sarapiquí tiene alrededor de 300 kilómetros de rutas nacionales y 1.400 kilómetros cantonales.

“Al ser de acceso un poco más fácil, lógicamente que la población se ha ido incrementando y ha llegado de otros lugares del país".

“Personas de la meseta central que vienen, compran, se establecen y luego vienen familiares; y algunos pensionados”, añade el doctor.

Entrada de Emergencias del Área de Salud de Puerto Viejo de Sarapiquí. El Ebáis de la localidad recién estreno el servicio de Rayos X y pronto harán 1.500 mamografías gratis. Foto: Mayela López
Entrada de Emergencias del Área de Salud de Puerto Viejo de Sarapiquí. El Ebáis de la localidad recién estreno el servicio de Rayos X y pronto harán 1.500 mamografías gratis. Foto: Mayela López
Bonos de vivienda

Por su parte, la directora del Liceo Nocturno, Rocío Vargas Montero, dice que el Gobierno está trasladando a Sarapiquí familias del Valle Central con bonos de vivienda,.

El Colegio Nocturno de Río Frío es el más grande de todo Sarapiquí. Entre diurno y nocturno recibe a más de 2.000 estudiantes al año. Foto: Mayela López
El Colegio Nocturno de Río Frío es el más grande de todo Sarapiquí. Entre diurno y nocturno recibe a más de 2.000 estudiantes al año. Foto: Mayela López

Aduce que el fenómeno ha impactado en la matricula anual del colegio y así lo refuerzan las estadísticas del Ministerio de Educación Pública (MEP). De tener 968 estudiantes en el diurno, en el 2014, pasó a 1.058 en el 2018.

A nivel general, para el 2010, Sarapiquí tenía en su sistema educativo una matrícula de 15.800 estudiantes entre preescolar, primaria y secundaria. La cifra se incrementó a 17.750 en el 2018. A su vez, la deserción escolar bajó en todo el cantón.

Empero, la directora insiste: “(El Gobierno) está buscando la zona rural y está creando urbanizaciones. Donde nosotros antes teníamos finca, ahora tenemos casas pegadas, casas una encima de otra, porque no es solo el bono tradicional de la casita en los 50 metros cuadrados, sino que crea otra casa encima de la familia de abajo”.

 Rocío Vargas Montero, directora del Colegio Nocturno de Río Frío. Fotos: Mayela López
Rocío Vargas Montero, directora del Colegio Nocturno de Río Frío. Fotos: Mayela López

Sarapiquí es uno de los cantones que más bonos de vivienda ha recibido en los últimos diez años. Es el número diez en la lista, con 3.258 bonos.

No obstante, este no es un factor que necesariamente incida en el crecimiento poblacional y la prueba es esta: los cantones de Pérez Zeledón y Turrialba, que tienen de los más bajos índices de crecimiento en población, están entre los que más reciben bonos. El primero en el segundo lugar, con 8.200, y el otro en el quinto lugar, con 3.400.

También, Sarapiquí es el cantón número uno en crecimiento poblacional por la disminución en Garabito, en el Pacífico central.

De ser el cantón de mayor crecimiento entre los años 2000 y 2011, con un promedio de 4.7% por año en ese periodo, Garabito de Puntarenas pasó a crecer solo 2,87% por cada año, entre el 2015 y el 2019.

Historias del valle a la llanura

Don Sergio es un novedoso complejo habitacional habilitado a finales del 2018. Está ubicado en La Victoria de Sarapiquí y beneficia a 275 personas de 91 familias.

Yeimy Mejías (izquierda) y su mamá, María Luisa Núñez, viven en el complejo habitacional Don Sergio, ubicado en La Victoria de Sarapiquí. La hija vivía en La Aurora de Alajuelita y se mudó a Sarapiquí con un bono de vivienda. Foto: Mayela López
Yeimy Mejías (izquierda) y su mamá, María Luisa Núñez, viven en el complejo habitacional Don Sergio, ubicado en La Victoria de Sarapiquí. La hija vivía en La Aurora de Alajuelita y se mudó a Sarapiquí con un bono de vivienda. Foto: Mayela López

El proyecto, tramitado por la Fundación Costa Rica-Canadá, tiene 80 casas en la modalidad de bono de vivienda de segunda planta y 11 de una planta. Todas son de madera y las familias beneficiarias son de escasos recursos económicos y con baja escolaridad.

Ahí La Nación entrevistó a Ivannia Marcela Vargas, de 31 años. Ella es originaria de Desamparados, San José, y se fue a vivir hace tres años a Sarapiquí, porque su entonces esposo encontró trabajo como mecánico.

Después de vivir en otro punto del cantón, fue beneficiada con un bono de vivienda en Don Sergio. Ahí vive como madre soltera.

Otra de las habitantes es Aryeris Ortiz, quien tiene dos hijas y vivía en Río Azul de La Unión. A su esposo se le dificultaba encontrar trabajo en el Valle Central por falta de estudios y, por tanto, como familia se fueron a vivir hace 12 años a Sarapiquí.

Antes de llegar a Don Sergio vivían en Horquetas, pero en diciembre se trasladaron a su nuevo hogar.

En tanto, Jéssica Cambronero Obando es originaria de Guápiles, pero criada en Sarapiquí. Junto a su hermana, son beneficiarias del bono de vivienda en una casa de dos plantas del mismo complejo. Ambas tienen pareja. Jéssica tiene tres hijos y su hermana, dos.

Cambronero explicó que está culminando estudios de bachillerato y su sueño es ingresar a la universidad.

En tanto, María Luisa Núñez Sandoval nació hace 51 años en San José, pero vivió la mayor parte de su vida en Río Cuarto.

Como su esposo es de Río Frío, se trasladó a vivir a ese cantón hace cuatro años. Hoy está soltera. Sus dos hijas fueron beneficiadas con el bono en una casa de dos plantas. Una de ellas, vivía hace un año en Alajuelita.

En la foto, el centro de Sarapiquí. Fotos: Mayela López
En la foto, el centro de Sarapiquí. Fotos: Mayela López