Política

Costa Rica recibe su calificación más alta en índice de democracia de The Economist desde 2006

El país alcanzó una nota de 8,16 en una escalada del 1 al 10 y superó todos los demás puntajes que había recibido desde la primera vez que se elaboró el informe de la revista británica

Costa Rica recibió su calificación más alta de los últimos 15 años en el índice de democracia que elabora anualmente la Unidad de Inteligencia de la revista británica The Economist, desde 2006.

De acuerdo con los resultados correspondientes para el año 2020, publicados este martes, el país alcanzó una calificación de 8,16 (en una escalada del 1 al 10).

Esta nota supera por 0,03 puntos a la recibida en 2019 y sobrepasa a todas las demás calificaciones que ha obtenido el país desde 2006, cuando consiguió un puntaje de 8,04.

The Economist indicó que el enfoque principal de este último informe fue el impacto de la pandemia del nuevo coronavirus en la democracia y la libertad en todo el mundo.

También, analizó cómo la emergencia sanitaria resultó en la retirada de las libertades civiles en una escala masiva y alimentó una tendencia existente de intolerancia y censura de opiniones disidentes.

Para esta ocasión, Costa Rica se ubicó en el puesto número 18 de las 23 “democracias plenas” del mundo, el rango más alto en la lista de los 165 Estados y dos territorios que evalúa la revista.

Además, tuvo la cuarta mejor calificación de todo el continente americano en este rango, solo superado por Chile (8,28), Uruguay (8,61) y Canadá (9,24).

El país mejoró su puntuación en las categorías de Participación Política (+0.55) y Libertades Civiles (+0.3), aunque la disminuyó en la correspondiente a Funcionamiento del Gobierno (-0.71).

En las respectivas a Cultura Política y Proceso Electoral y Pluralismo, mantuvo sus mismas notas del año anterior: 9.58 y 7.50, respectivamente.

Cada una de estas cinco categorías se descompone en 60 indicadores y del promedio emerge el resultado, cuyo máximo es 10. Para ser calificado como “democracia plena”, un país debe sumar más de 8 en el índice.

Las otras divisiones corresponden a “democracia defectuosa” (de 6 a 8 puntos), “régimen híbrido” (de 4 a 6 puntos) y “régimen autoritario” (menos de 4 puntos).

Según los datos de 2020, actualmente, solo el 8,4% de la población mundial vive en una democracia plena y un 35,6% habita en países con régimen autoritario.

The Economist argumenta que, de acuerdo a los resultados mundiales de sus últimos informes, la democracia no ha gozado de buena salud en los últimos años.

Señaló que el promedio global de 2020 fue de 5,37 y que cayó 0,07 puntos con respecto a la calificación del año anterior.

Este es, por mucho, el peor puntaje mundial desde que se elaboró el índice por primera vez en 2006.

La Unidad de Inteligencia de la revista explicó que el resultado del 2020 representa un deterioro significativo en materia de democracia que se debió, en gran parte, pero no únicamente, a las restricciones impuestas por los gobiernos a las libertades individuales y las libertades civiles en respuesta a la pandemia.

De hecho, el año anterior, una gran mayoría de países, 116 de un total de 167 (casi el 70%), registraron una disminución en su puntaje total en comparación con 2019.

Solo 38 naciones (22,6%) registraron una mejora y las otras 13 se estancaron, ya que sus calificaciones permanecieron sin cambios.

Producto de la pandemia, los ciudadanos experimentaron el mayor retroceso de las libertades individuales jamás emprendido por los gobiernos durante tiempos de paz (y tal vez incluso en tiempos de guerra).

La mayoría de la gente concluyó, sobre la base de la evidencia de una enfermedad nueva y mortal, que prevenir una pérdida catastrófica de vidas justificaba una pérdida temporal de libertad, dijo The Economist.

Entre otros resultados, el informe detalló que el predominio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) entre los clasificados como “democracias plenas” sugiere que el nivel de desarrollo económico es una limitación significativa, sino vinculante, del desarrollo democrático.

También precisó que el puntaje promedio general de América Latina cayó por quinto año consecutivo, de 6,13 en 2019 a 6,09 en 2020.

El declive regional fue impulsado, principalmente, por la reducción de las libertades civiles en respuesta a la pandemia de coronavirus.

Sin embargo, las regresiones democráticas en El Salvador, Guatemala y Haití también tuvieron un impacto negativo en el promedio.

El único cambio en la clasificación de países por tipo de régimen en la región fue la degradación de El Salvador de una “democracia defectuosa” a un “régimen híbrido”.

Otro apunte relevante es que, en los últimos años, la recesión de la democracia se ha concentrado especialmente en las democracias más desarrolladas del mundo, pero en el 2020 las mayores regresiones se produjeron en los países más autoritarios del mundo.

Estos regímenes se aprovecharon de la emergencia sanitaria mundial provocada por la pandemia de coronavirus para perseguir y reprimir a los disidentes y opositores políticos.

Por último, el índice rescata que Estados Unidos se mantuvo en la categoría de “democracia defectuosa”, tras haber salido de la división de “democracia plena” en 2016, debido a una mayor erosión de la confianza pública en las instituciones del país, un acontecimiento que precedió a la elección de Donald Trump como presidente ese año y ayudó a impulsarlo a la presidencia.

De acuerdo con el informe, el país norteamericano exhibe una serie de déficits democráticos que podrían resultar en un mayor deterioro en su puntaje y clasificación en el futuro cercano.

José Andrés  Céspedes

José Andrés Céspedes

Periodista en la sección Sociedad y Servicios de La Nación, graduado de la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre vivienda y trabajo.

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