Sofía Chinchilla C.. 23 enero
El índice se construye en Berlín, con el fin de identificar qué tan preparados están los países para luchar contra la corrupción en el sector público. Foto con fines ilustrativos: Mayela López.
El índice se construye en Berlín, con el fin de identificar qué tan preparados están los países para luchar contra la corrupción en el sector público. Foto con fines ilustrativos: Mayela López.

En el 2019, Costa Rica no logró recuperarse de la baja en la calificación que obtuvo un año antes en el Índice de Percepción de la Corrupción, en el cual la organización Transparencia Internacional evalúa la preparación de los países para luchar contra ese tipo de delincuencia.

La revisión del año pasado arrojó una nota de 56 de 100 para el país. Fue la misma calificación que obtuvo Costa Rica en el 2018, cuando el puntaje cayó tres puntos con respecto al 59 que consiguió en 2017.

La medición compara 180 países de todo el mundo. Con la nota obtenida en 2019, Costa Rica se posiciona en el puesto número 44, junto a Latvia, República Checa y Georgia.

“No es un estancamiento en una buena nota, lo cual no sería preocupante; es un estancamiento en una nota mala que habíamos tenido el año pasado”, afirmó Evelyn Villareal, directora de Costa Rica Íntegra, el enlace costarricense de Transparencia Internacional.

Dicha organización presentó, este jueves, la más reciente edición de dicho estudio.

El índice se construye en Berlín, Alemania, con base en otras mediciones anuales de organismos internacionales. Villareal explicó que, con dichas evaluaciones, se calcula “qué tan preparado está el país para luchar contra la corrupción” en el sector público.

La nota de Costa Rica se obtiene a partir de siete fuentes, entre ellas el Servicio de riesgo país de Economist Intelligence Unit 2018, la Encuesta a expertos para el Índice de Estado de Derecho de World Justice Project 2017-2018 y el Índice de Transformación de Bertelsmann Stiftung 2017-2018.

Pese a que no logró reponerse de la mala nota del 2018, el país mantuvo la tercera mejor posición de los países latinoamericanos en el índice. Lo superan Uruguay, ubicado en el puesto 21 con una nota de 71; y Chile, en el puesto 26, con un puntaje de 67.

En Latinoamérica, las peores posiciones las tienen Venezuela, en el puesto 173 y una nota de 16; y Nicaragua, en el espacio 161, con un puntaje de 22.

En la tabla general, el primer puesto lo tiene Nueva Zelanda, con 87, y en el último está Somalia, con nueve.

La mejor nota que obtuvo Costa Rica en las últimas ediciones del índice, fue la de 59, en 2017. Ese año consiguió un punto más con respecto al año anterior, cuando se le calculó un 58.

‘No estamos preparados’

Según Villarreal, Costa Rica Íntegra considera que la rebaja en la calificación costarricense del 2018 se puede explicar, en buena medida, por el escándalo del cemento chino que trascendió ese año.

Para la vocera, en los últimos 12 meses, el país no logró recuperarse porque no se implementaron medidas contundentes que dieran señas de un interés del Estado por combatir la corrupción en el sector público.

La vicepresidenta de Costa Rica Íntegra señaló que propuestas de reformas legales contra el enriquecimiento ilícito y el acceso a la información han tenido poco avance, y que el Estado ni siquiera tiene un ente que dirija alguna política contra la corrupción.

Villareal mencionó, además, que hay una falta de continuidad en el nivel de prioridad que le dan los gobiernos al problema pues, por ejemplo, mientras que el tema se tocaba en el Plan Nacional de Desarrollo de la administración de Luis Guillermo Solís, en el de Carlos Alvarado no se menciona.

Según la vocera, los países que logran mejorar su desempeño en el índice sobre la corrupción, como Chile, por lo general lo hacen mediante la implementación de políticas públicas enfocadas en el tema.

De acuerdo con Villareal, el país finalmente se encamina hacia esa meta, pues Costa Rica Íntegra, otras organizaciones y jerarcas del sector público están empezando a trabajar en una Estrategia Nacional Anticorrupción. Dicho proyecto, no obstante, está apenas en una fase inicial.

Mientras tanto, según la especialista, es fundamental el aporte que haga cada ciudadano, al denunciar las actuaciones irregulares o al negarse a dar pagos a funcionarios públicos a cambio de favores, por ejemplo.

“¿Cómo pasamos de ver la corrupción como algo normal a indignarnos?, ese es el tema”, afirmó Villareal.