Aarón Sequeira. 18 diciembre, 2018
El daño ambiental es evidente en varias zonas aledañas a Crucitas, ahora, un estudio evidencia que el mercurio está contaminando animales, plantas y agua en la zona. Foto: Albert Marín.
El daño ambiental es evidente en varias zonas aledañas a Crucitas, ahora, un estudio evidencia que el mercurio está contaminando animales, plantas y agua en la zona. Foto: Albert Marín.

Con base en un informe realizado por la Universidad Nacional (UNA), la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN) denunció este martes la alta contaminación con mercurio en los cauces de varias corrientes de agua en la zona de Crucitas, afectada por la minería ilegal.

El estudio fue entregado al jefe de la fracción del PLN, Carlos Ricardo Benavides, por el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), institución que había solicitado el documento al Instituto Regional de Estudios en Sustancias Tóxicas (IRET) de la UNA.

El estudio encontró elevados niveles de mercurio total en muestras de peces, plantas, agua y sedimento que se recolectó dentro y fuera de las zonas afectadas por la actividad minera.

“Los niveles más altos se presentaron en las muestras tomadas directamente en las áreas de impacto y se observó una tendencia decreciente aguas abajo, en específico el caño Crucitas”, destaca el documento.

Las muestras contaminadas proceden de humedales y lagunas de la zona, así como el río San Juan Abajo, el caño Crucitas, el Astillero, el río Infiernito, la quebrada El Manzano, la quebrada Camino Viejo y el río San Juan Arriba.

Del documento se tiene que las concentraciones más bajas se hallaron en el río San Juan.

Según el estudio de la UNA, el contenido de mercurio total encontrado en peces es un riesgo potencial para aves, nutrias y otras especies que se alimenten de las especies de peces que habitan en esos ríos.

También, hay mercurio en pasto navajuela, papiro, junto y guarumo. “Las concentraciones de mercurio en todas las raíces fueron superiores a las de las hojas”, dice el análisis.

Los analista de la UNA determinaron que, si bien en países como Colombia el guarumo se utiliza para absorber mercurio y así remediar el entorno, en la zona de Crucitas no es recomendable, pues impactaría a especies que lo consumen, como perezosos, aves y murciélagos.

El tercer problema de la contaminación con mercurio en la zona es la presencia de este metal en el agua, pues las aguas superficiales cuentan con alto contenido de sedimentos en suspensión, donde se detectó el mercurio.

“Los niveles están por encima de la norma canadiense, en la cual la concentración máxima admisible de mercurio inorgánico para la conservación de la vida acuática es de 0,026 microgramos por litro”, dice el documento del ITER.

El problema es que, al darse una mayor concentración de mercurio en los sedimentos y no en la columna de agua y, al ser suspendido, es consumido por microorganismos y especies acuáticas, que entran en la cadena alimenticia de otros seres vivos.

Pero, además, el estudio determina que la acumulación de mercurio en los sedimentos es tóxica para los invertebrados que hay en los ríos, o sea, es consumido por microorganismos y otras especies diferentes a los peces, pero que también están en su menú.

El problema se agrava porque los mineros en la zona remueven los suelos y, con ello, amplían el lecho del curso del agua, además de que se libera mucha materia orgánica llena de mercurio en el lugar.

“La liberación de materia orgánica en combinación con las lluvias intensivas en la zona generará un desplazamiento del mercurio”, que afectaría todo el ecosistema acuático en la zona de Crucitas y aguas abajo.

El jefe de la fracción del PLN, Carlos Ricardo Benavides, puntualizó que las conclusiones son sumamente graves y alegó que no es razonable que no se haya conocido públicamente ese estudio antes, pese a que fue entregado al Minae en setiembre pasado.

El PLN anunció que pedirá cuentas al Gobierno sobre las acciones concretas para atender la contaminación con mercurio en peces, plantas y agua de Crucitas. Foto: Aarón Sequeira.
El PLN anunció que pedirá cuentas al Gobierno sobre las acciones concretas para atender la contaminación con mercurio en peces, plantas y agua de Crucitas. Foto: Aarón Sequeira.

Benavides destacó que los estudiosos hicieron referencia a la presencia de centenares o miles de oreros a la vez, día y noche, localizados en humedales donde quiebran y lavan material rocoso en las quebradas, socavan las raíces de los grandes árboles, botan el bosque de ribera y ensanchan los cauces en diez veces o más.

“También alteran el fondo de las quebradas con huecos profundos y remoción del sustrato, y dejan restos de basura plástica y otros”, comentó.

El uso del mercurio, dice el documento de la UNA, se utiliza para amalgamar el oro y extraerlo de los fragmentos de la piedra.

El problema es que el mercurio es “altamente tóxico”, por su fácil migración, por su persistencia y capacidad de acumularse en organismos vivos y esparcirse en estos.

"Nosotros queremos llamar la atención sobre este hecho, interrogar a las autoridades, qué está haciendo el actual gobierno.

“A qué niveles de irresponsabilidad llegó el gobierno anterior, que permitió que miles de coligalleros entraran a territorio nacional, porque la inmensa mayoría vienen de Nicaragua, también hay nacionales, y cómo se les permitió el uso de una sustancia tan tóxica”, dijo el vocero liberacionista.

Añadió que no se trata solo del “robo descarado del oro”, sino también la afectación ambiental del ecosistema completo.

“Queremos ver cuáles son las salidas a futuro, la determinación de este gobierno para reparar, en lo que se pueda, un desastre como el que revela este informe”, dijo Benavides.

El diputado herediano Jorge Fonseca lamentó que se confirme los altos niveles de contaminación en Crucitas y que el informe haya estado guardado tres meses en los que se pudo haber tomado acciones para detener la contaminación.

María José Corrales, legisladora sancarleña, añadió que la Policía no tiene las condiciones adecuadas para atender el tema en la región y dijo que la única delegación policial cercana, en Coopevega, tiene problemas de salubridad.

Indicó que, también, se han dado casos de malaria en la zona, pese a que es una enfermedad que no se presenta en Costa Rica.

“Se está inyectando veneno en las entrañas de nuestra tierra y no nos estamos dando cuenta”, apuntó Corrales.

La diputada lanzó dudas sobre las razones para engavetar una “información tan importante para nuestro país”.