
La hidroeléctrica Reventazón detendrá su operación al menos ocho meses a partir de octubre del 2026, según documentos internos del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Dicha planta, ubicada en Siquirres, Limón, es la mayor de Costa Rica con 305 megavatios (MW) de capacidad instalada.
La intervención, clasificada como mantenimiento mayor, se extendería hasta el 30 de junio del 2027 y, entre otras labores, contempla la “reparación de grietas observadas en las losas de la cara de concreto de la presa”. Así se consignó en la justificación técnica 3414-003-2026 y en la solicitud de criterio legal 3016-035-2026.
Ambos documentos forman parte del expediente de la contratación directa por excepción, catalogada como “urgencia”, para arrendar plantas de generación térmica privada hasta por $415,7 millones a partir del 2027, para evitar posibles cortes de luz.
Ese proceso (N.° 2026XE-000291-0000400001) se inició el 11 de mayo anterior en el Sistema Integrado de Compras Públicas (Sicop), donde se consignó que sin esa capacidad de generación con hidrocarburos, el país enfrenta “un riesgo real de racionamientos” entre el 2027 y el 2029 con “graves impactos socioeconómicos” en salud, educación, trabajo y seguridad.
Las reparaciones
Como parte del mantenimiento en la planta Reventazón, también se prevé que cuadrillas especializadas ejecuten obras de impermeabilización y reforzamiento estructural en el embalse que alimenta sus turbinas.
Además, entre otras labores, se realizará:
—Colocación de geomembrana en los taludes de la estructura.
—Impermeabilización del piso completo de todo el canal de aproximación por donde ingresan las aguas con losas articuladas de concreto.
—Excavación de una nueva galería de drenaje.
—Auscultación bajo el canal del vertedero de excedencias.
Precedente del 2024
Esta no es la primera vez que Reventazón sufre una reparación mayor. En el 2024, la planta salió de operación el 22 de junio para un mantenimiento programado en el embalse. El ICE anunció que las turbinas volverían a girar el 17 de julio, pero ocurrió así.
La reactivación se produjo el 5 de setiembre, 75 días después de la fecha prevista.
El Instituto atribuyó la extensión a una condición que calificó de “imprevisible”: movimientos geológicos “naturales” que, según reconoció entonces, afectaron las estructuras desde el 2017, apenas un año después de la inauguración del proyecto.
Ahora, el ICE advierte en sus documentos técnicos de que, en diciembre del 2026, concentrará una cantidad inusual de salidas simultáneas.
Además de Reventazón, ese mes saldrán de operación para mantenimiento anual la central hidroeléctrica Sandillal —parte del complejo Arenal-Dengo-Sandillal, de 330 MW—, la hidroeléctrica Cachí y la planta geotérmica Miravalles 2.
La concurrencia de estas ausencias coincide, además, con el vencimiento en julio del 2026 del contrato de las plantas térmicas de alquiler actualmente en operación; según los documentos en el expediente.
La institución estima que se necesitan 273 MW de generación térmica de respaldo para cubrir esa brecha de plantas en mantenimientos, en especial, ante la posibilidad de un escenario hidrológico “muy seco” asociado al fenómeno de El Niño durante el verano del 2027.
Sin ese respaldo térmico, y con los embalses en niveles bajos por previsión de menos lluvias, el riesgo de racionamiento dejaría de ser teórico, conforme las justificaciones del Instituto en Sicop.
