
Un informe de la Auditoría Interna de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) expuso una serie de riesgos asociados a la gestión, control y uso de medicamentos psicotrópicos y estupefacientes en la institución.
En el documento se alerta de la pérdida, hurto o sustracción de medicamentos como fentanilo, morfina, ketamina y clonazepam, así como el uso indebido, inapropiado o no autorizado de los mismos.
El documento AS-ASALUD-0047-2026, con fecha del 19 de mayo del 2026, cita que la Auditoría ha advertido y reiterado la existencia de riesgos relevantes asociados a la gestión, control y uso de medicamentos psicotrópicos y estupefacientes en la Caja. El documento menciona ocho diferentes oficios elaborados entre el 2021 y el 2025 en los que se citan advertencias y asesorías sobre el uso de medicamentos en distintos centros médicos.
Custodia de medicamentos en maletines personales de funcionarios
Entre los riesgos citados, el documento firmado por Olger Sánchez Carrillo, auditor interno de la institución, se señala que la pérdida, hurto o sustracción se evidencia en hallazgos que derivan de debilidades en los controles internos, así como a partir de denuncias formales y actuaciones judiciales contra funcionarios.
“La existencia de stocks no autorizados en servicios clínicos, el almacenamiento de medicamentos en áreas no reguladas, la custodia en maletines personales, la insuficiencia de controles efectivos de salida de bienes y las debilidades en los procesos de control de inventarios asociadas a la implementación del ERP no solo reflejan un incumplimiento de la normativa institucional y nacional aplicable, sino que configuran un entorno de alta vulnerabilidad para la sustracción de medicamentos controlados, exponiendo a la institución y a sus funcionarios a eventuales responsabilidades administrativas, civiles e incluso penales”, revela el documento.
Otros de los riesgos citados son las debilidades en la trazabilidad de la información, deficiencias en los registros clínicos y administrativos, insuficiente justificación documentada de las prescripciones, falencias en los controles de inventarios y custodia, así como limitaciones en los mecanismos de supervisión y monitoreo por parte de los responsables.
El documento explica que dichas situaciones generan condiciones que incrementan la probabilidad de uso indebido, sustracción de medicamentos y afectación a la seguridad del paciente.
A su vez, se señala un riesgo sobre el uso indebido, inapropiado o no autorizado de medicamentos psicotrópicos y estupefacientes como fentanilo, morfina, ketamina y clonazepam.
El informe relata que se han encontrado prescripciones incompletas de estos fármacos, la ausencia de justificación clínica documentada e incongruencias entre el médico prescriptor y quien consigna la indicación en los registros clínicos.
Para la Auditoría, esto genera condiciones que facilitan el desvío del medicamento hacia fines distintos a los terapéuticos, así como prácticas que pueden no responder a una adecuada valoración médica ni a los principios de uso racional de medicamentos.
A esto se suma, describe el oficio, la ausencia de monitoreos periódicos, inventarios selectivos, controles cruzados y evaluaciones sobre el uso, devolución y custodia de medicamentos controlados.
“Lo cual limita la detección temprana de desviaciones y reduce la capacidad institucional de respuesta ante eventos irregulares”, dice.
El oficio consigna que es imperativo que la CCSS sea constantemente vigilante para asegurar que los fármacos se utilicen exclusivamente con fines clínicos y bajo protocolos de seguridad que minimicen los riesgos asociados a su manipulación.
Acciones que deben permanecer
La Auditoría señala que aunque la CCSS ha fortalecido mecanismos de supervisión en los servicios clínicos, la mejora en la gestión y control de existencias y devoluciones de psicotrópicos y estupefacientes, entre otros, es necesario que estos “avances importantes” se mantengan.
“Su efectividad dependerá de su adecuada consolidación, del seguimiento permanente y de su aplicación uniforme en todos los establecimientos de salud, así como del fortalecimiento continuo del sistema de control interno institucional”, añade el documento.
El informe que brinda una asesoría referente al uso de estupefacientes y psicotrópicos en la institución, instruye a la Gerencia Médica a asegurar la aplicación y el control de las medidas relacionadas con el uso, prescripción, custodia, despacho, administración y registro de los medicamentos psicotrópicos y estupefacientes.
La Auditoría indica a la Gerencia a que implemente esta medida por medio de la Dirección de Red de Servicios de Salud y las Direcciones de Redes Integradas de Prestación de Servicios de Salud, en coordinación con las unidades locales.
