Silvia Artavia. 28 febrero
Uno de los atractivos del Museo Penitenciario es la recreación del hacinamiento en que convivían los reclusos en las celdas de la antigua Penitenciaría Central. Fotos: Mayela López.
Uno de los atractivos del Museo Penitenciario es la recreación del hacinamiento en que convivían los reclusos en las celdas de la antigua Penitenciaría Central. Fotos: Mayela López.

El Museo Penitenciario, ubicado en el edificio que hospeda al Museo de los Niños, modificará su horario y abrirá sus puertas este jueves 1° de marzo por la noche, para que los ciudadanos se internen en la historia de la antigua Penitenciaría Central,

La actividad, llamada Una noche en la Peni, se llevará a cabo en el marco del primer aniversario del museo, inaugurado en el 2017. Será solo por ese día.

La cita es a las 7 p. m. Se trata de un recorrido teatralizado en el que actores recrearán la vida de los reclusos que habitaron la cárcel.

Es un evento con cupo limitado para 50 personas y recomendado para mayores de 15 años.

Cada entrada tiene un valor de ¢10.000, e incluye cena, ambientación musical, visita guiada y un souvenir.

Los boletos se pueden adquirir en el sitio: www.museocr.org/boleteria y en la boletería del Museo de los Niños.

Algunos de los grafitis plasmados originalmente por los privados de libertad fueron rescatados. Fotos: Mayela López.
Algunos de los grafitis plasmados originalmente por los privados de libertad fueron rescatados. Fotos: Mayela López.

“Durante el recorrido se podrán visualizar fotografías del antes y después del edificio, así como proyecciones de imágenes y video que reseñan más de 100 años de historia de este icónico inmueble”, comentó en un comunicado Cristian Salazar, coordinador del Museo Penitenciario.

Amarga historia

El lugar lleva a los visitantes a un periplo por las 24 celdas del pabellón este de la antigua Peni, donde fue el área de Admisión, apartado al que ingresaban los reclusos “menos peligrosos”.

Con la apertura del museo, dichos recintos fueron ambientados para hacer sentir al visitante como si estuviera en la propia Peni.

Algunas de estas salas son réplicas de las antiguas celdas, con grafitis plasmados originalmente por los reos que habitaron la cárcel.

Una
Una "sociedad interna" en la que había hasta un bar y servicios de prostitución son parte de la historia de esta cárcel. Fotos: Mayela López.

Esculturas, escenografía, publicaciones de periódicos viejos y ambientes sonoros complementan la experiencia del visitante.

La histórica Penitenciaría Central de San José funcionó durante casi 70 años. Abrió sus puertas en 1910, pero en 1979 se vio obligada a cerrar por las inhumanas condiciones que ofrecía a los privados de libertad.

Una vez que el reclusorio culminó operaciones, el antiguo edificio se convirtió en el Centro Costarricense de Ciencia y Cultura, sitio que promueve la educación y el entretenimiento familiar mediante el Museo de los Niños y el Museo Penitenciario, ubicados en sus instalaciones.