Patrimonio

Museo pone en libertad la cruel historia de la Peni

24 celdas antiguas recrean la vida de los presos en esa cárcel, clausurada en 1979

El museo recrea cómo eran las celdas en un centro penal con capacidad para 350 personas, pero que, al filo del cierre, en 1979, albergaba a 1.500. | MAYELA LÓPEZ.
El museo recrea cómo eran las celdas en un centro penal con capacidad para 350 personas, pero que, al filo del cierre, en 1979, albergaba a 1.500. | MAYELA LÓPEZ. Mayela López

Convivían 20 personas en una celda; dormían en el piso, hasta debajo de los camarotes, debido al hacinamiento; comían de las manos directamente a la boca, ante la falta de platos, e incluso, se servían de las ratas para alimentarse –sobre todo preparadas en sopa– para diversificar una dieta basada solo en arroz y frijoles.

Pese a que persiste el hacinamiento, tales condiciones distan mucho de la realidad del sistema penitenciario actual, pero revelan lo vivido por los privados de libertad de la Penitenciaría Central de San José, prisión que funcionó por casi 70 años (entre 1910 y 1979) y que se vio obligada a cerrar por las inhumanas condiciones que ofrecía a los reclusos.

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