Patrimonio

Excavaciones en templo Nicoya develan restos de 154 personas sepultadas hace dos siglos

Trabajos de refuerzo estructural en la iglesia colonial luego del terremoto de 2012 incluían revisión de 193 m2 de terreno; descubrimiento arrojó a los arqueólogos datos sobre enfermedades, clases sociales y entierros preferenciales de la época

26/02/2020. Estas fotos corresponden a la excavación arqueológica que se hizo en la iglesia colonial de Nicoya, se le tenía que hacer un refuerzo estructural después del terremoto, entonces, al ser un sitio de patrimonio arqueológico, contrataron arqueólogos para hacer excavaciones y preservar lo encontrado. Fotografías de los entierros, es decir, cuerpos que fueron enterrados en la iglesia en los siglos XVII, XVIII e inicios del  XIX, cuando no existían los cementerios y enterraban a la gente en la iglesia.  Foto: Fernando Camacho.
26/02/2020. Estas fotos corresponden a la excavación arqueológica que se hizo en la iglesia colonial de Nicoya, se le tenía que hacer un refuerzo estructural después del terremoto, entonces, al ser un sitio de patrimonio arqueológico, contrataron arqueólogos para hacer excavaciones y preservar lo encontrado. Fotografías de los entierros, es decir, cuerpos que fueron enterrados en la iglesia en los siglos XVII, XVIII e inicios del XIX, cuando no existían los cementerios y enterraban a la gente en la iglesia. Foto: Fernando Camacho. Fernando Camacho.
Este es uno de los cuerpos que se encontraron debajo del templo colonial de Nicoya. Según el arquéologo Fernando Camacho, la forma en la que estos entierros se daban también pone en evidencia la diferencia de clases sociales en la Costa Rica de entre 1644 y 1813. Foto: Fernando Camacho. (Fernando Camacho.)

El terremoto de 2012 de Nicoya se convirtió en el origen de uno de los descubrimientos arqueológicos más inesperados para los especialistas costarricenses: restos de 154 individuos enterrados entre mediados de los años 1600 y 1813.

Los trabajos de reestructuración que se hicieron para paliar los daños estructurales en el templo de San Blas o iglesia colonial de Nicoya dejaron al descubierto la forma en las que se realizaban los entierros en la época.

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