Josué Bravo. 29 enero
A la izquiera Welmer Ramos, de Acción Ciudadana (PAC); a la derecha, Ivonne Acuña, de Nueva República. Fotos: Jorge Castillo y Mayela López.
A la izquiera Welmer Ramos, de Acción Ciudadana (PAC); a la derecha, Ivonne Acuña, de Nueva República. Fotos: Jorge Castillo y Mayela López.

En medio de la discusión sobre el proyecto de ley para regular la usura, el PAC y el bloque fabricista Nueva República chocaron por el uso de pasajes bíblicos en torno a este tema.

El incidente ocurrió en la Comisión de Asuntos Hacendarios en la tarde, cuando el diputado de Acción Ciudadana (PAC), Welmer Ramos, cuestionó la posición de la legisladora fabricista, Ivonne Acuña, y citó tres textos de la Biblia para alimentar el debate.

(Video) Religión se mezcla en debate sobre el proyecto de usura

“La usura, doña Ivonne, es un tema que es un asunto del ámbito de la justicia, de la justicia social, del interés público. Es un asunto cristiano. La Biblia prohíbe la usura y aprovecharse de la necesidad de otros para cobrarle en extremo y esclavizar a alguien por eso”.

“En Nehemías 5, puede encontrar usted todo el tema de la usura. Puede verlo también en Isaías 10, del 1 al 3 en adelante, ahí está muy claro el tema, y puede ver también Gálatas 3:10”, citó el legislador del PAC, al iniciar su participación en la comisión de Hacendarios.

El legislador del partido de gobierno es uno de los principales impulsores del proyecto para limitar las tasas de interés. Él propone límites por debajo de los que plantean el Banco Central y la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

Esa alusión provocó la réplica, en tono airado, de la legisladora de Nueva República.

“Pongámonos de acuerdo señores del PAC. Yo no termino de entender y aquí voy a hacer un gran paréntesis".

"Cuando a ustedes les conviene, la política y la religión no se mezcla. Y ahora me viene usted aquí a citar la Biblia. Disculpe don Welmer Ramos, pero aquí no estamos hablando de términos bíblicos.

"Aquí estamos hablando de términos técnicos que vienen a ser planteados de una forma muy profesional por el ente rector financiero de este país”, reprochó Acuña.

Luego, en la misma intervención, la diputada Acuña, que se decanta por acoger criterios técnicos del Banco Central y de la Sugef para establecer la tasa de usura, advirtió de que el proyecto, a como está planteado con un límite de 30% para créditos en colones, excluiría a los sectores más pobres del sistema financiero.

“Pongámonos de acuerdo, bancada oficialista, porque si usted quiere que le utilice aquí términos bíblicos tengo para rato, pero yo no vine aquí a predicar. Vine a hacer política y aquí estoy sentada defendiendo con criterios defendiendo a los costarricenses más necesitados”, les respondió Acuña a Ramos.

En reiteradas ocasiones, el diputado Ramos y su colega David Gourzong, de Liberación Nacional, han citado pasajes de la Biblia para defender la iniciativa de ley.

El debate ha marcado evidentes diferentes en torno a la propuesta actual, impulsada por estos dos legisladores.

En su intervención de este miércoles, Ramos cuestionó la fórmula usada para la Sugef para definir un techo por encima del 45% y afirmó que durante su vida ha sido “consecuente” en la lucha contra los “monopolios y oligopolios” que, asevera, le están haciendo más cara la vida a los costarricense.

“Este es uno de los países más caros para vivir en el continente y comparado con Europa. Y no es ni impuesto ni salario, sino que son sobreprecios de monopolios privados, sobre todo”, añadió en voz alta el diputado.

Para Acuña, el texto de ley no resuelve el problema de sobreendeudamiento que existe en el país. Esta, afirma, se resuelve con mayor educación financiera, con reactivación económica que genere empleo o con un Estado más eficiente.

Ivonne Acuña también cuestionó que se ponga de ejemplo la experiencia del Sistema Banca para el Desarrollo que cobra tasas bajas en el mercado nacional, cuando este no tiene inversionistas directos, maneja apenas el 1% del mercado crediticio y tiene, afirma, $350 millones que no ha podido colocar.

Posteriormente, en la sesión de la noche, la Comisión acordó proponer dos tasas de interés para regular la usura, una para microcréditos y otras para el resto de préstamos, aunque no quedó definido cuál será el tope de para cada una de ellas.

La liberacionista Ana Lucía Delgado y David Gourgong afirmaron que otro acuerdo es que calificarán como microcréditos aquellos que no superen 1,.5 veces el salario mínimo de un oficinista 1 del Poder Judicial que hoy es de ¢450.200, es decir, ¢675.300.

Aunque estos diputados no detallaron cuál sería la tasa de interés límite para microcréditos, Ivonne Acuña afirmó que podría oscilar entre el 35% y el 55%; mientras que para el resto de préstamos entre un 35% y 40%.

En tanto, Delgado indicó que, a partir del lunes, esos acuerdos se trabajarán a partir del lunes vía moción.

Tanto Acuña, como la socialcristiana María Inés Solís, afirmaron que no respaldarán metodologías que no contemplen los criterios técnicos de entes autorizados como Sugef y el Banco Central.

Discusión técnica con roces

En la sesión de esta tarde volvieron a participar los jerarcas del Banco Central, Rodrigo Cubero; de Sugef, Bernardo Alfaro; y Marlene Villanueva, directora de riesgos de la Secretaría Técnica del SBD.

Cubero le pidió a los diputados escuchar la evidencia internacional que advierte de tres posibles efectos adversos al fijar una tasa baja de usura.

Estos son la exclusión financiera de sectores vulnerables; aumento de efectivos por el desplazamiento de clientes al sector informal que, a su vez, repercutiría en el aumento de las transacciones bancarias; y la pérdida de trazabilidad de los préstamso que repercutiría en una menor recaudación fiscal.

Por su parte, Alfaro continuó defendiendo la metodología de su institución que establece un tope por encima del 45% y reprochó las críticas de Ramos.

“Me siento muy incómodo porque usted está como dando a entender que nosotros manipulamos las cifras para obtener algún dato particular, Mi equipo y yo somos técnicos y hacemos un trabajo con datos hasta donde es posible y jamás nos atreveríamos a distorsionar el resultado final que tenemos”, indicó el superintendente Bernardo Alfaro en la comisión.

En tanto, Marlene Villanueva propuso establecer una tasa “razonable” que genere prosperidad tanto para la entidad como para el cliente financiero.

La técnica consideró que el mercado de tarjetas de créditos tiene posibilidades de incurrir en colusión. Citó que estudios del Ministerio de Economía demuestran que en el país hay 465 tipos de tarjetas, pero hay pocos emisores.

Añadió que alrededor del 70% de esas tarjetas son emitidas por el Banco Nacional, Promérica y el BAC Credomatic.

“Realmente es fácil poder tener dominio del mercado y otro dato es que, de las empresas que hay, por lo menos el 60% pueden tener tasas por encima del 40%. Entonces, hay posibilidad de colusión”, afirmó.